Una nueva investigación sostiene que las vilicae, administradoras de las villas agrícolas del Imperio romano, no se limitaban a las tareas domésticas. La revisión de textos antiguos en latín revela que dirigían el procesamiento del vino y del aceite de oliva, dos de las actividades económicas más importantes de la época.
Durante siglos, la historiografía describió a las mujeres que administraban las grandes villas romanas como responsables casi exclusivas del hogar. Sin embargo, una nueva investigación publicada en el Journal of Roman Archaeology plantea que esa interpretación se apoyaba en una traducción imprecisa de dos expresiones latinas, un error que habría minimizado el verdadero alcance de su participación en la economía del Imperio romano.
El estudio, dirigido por la historiadora Tamar Lewit, de la Universidad de Melbourne, propone una nueva lectura de los escritos del agrónomo romano Lucio Junio Moderato Columela, autor del tratado De re rustica, una de las principales fuentes para comprender la organización de las explotaciones agrícolas del siglo I d. C.
Según la investigación, las llamadas vilicae no solo organizaban las actividades domésticas de las villas. También supervisaban el procesamiento de productos agrícolas de alto valor comercial, especialmente el vino y el aceite de oliva, bienes que constituían dos de los principales motores económicos del Imperio romano.
Dos palabras que cambiaron la historia
El origen del equívoco se encuentra en las expresiones latinas sub tecto («bajo techo») e intra villam («dentro de la villa»), utilizadas por Columela para describir las responsabilidades de la vilica.
Tradicionalmente, estos términos se interpretaron como referencias al espacio doméstico, lo que llevó a numerosos historiadores a concluir que las administradoras permanecían dedicadas principalmente a cocinar, limpiar y organizar la casa.
No obstante, Tamar Lewit sostiene que estas expresiones no diferenciaban entre el ámbito doméstico y el productivo, sino entre las labores realizadas al aire libre y las que se realizaban en las instalaciones cubiertas de la explotación agrícola.
Esta reinterpretación modifica sustancialmente la comprensión de la organización del trabajo en las villas romanas. Mientras el vilicus, administrador masculino, coordinaba las labores agrícolas en los campos, la vilica dirigía el procesamiento de las cosechas una vez que llegaban a los espacios de producción de la finca.
Guardianas de la riqueza agrícola
El estudio concluye que estas mujeres desempeñaban un papel estratégico en la transformación de materias primas en productos de alto valor agregado.
La elaboración del vino y del aceite de oliva requería conocimientos técnicos, organización del trabajo, supervisión de los procesos y control de calidad. En consecuencia, las vilicae no solo administraban personas y recursos, sino que también intervenían directamente en una etapa decisiva para la rentabilidad de las propiedades agrícolas.
La investigación también incorpora evidencia arqueológica que respalda esta interpretación. Diversos mosaicos romanos representan a mujeres que participan activamente en tareas relacionadas con la producción de vino y aceite, imágenes que durante mucho tiempo fueron consideradas secundarias o interpretadas desde una perspectiva exclusivamente doméstica.
Releer la historia desde otra perspectiva
Aunque el estudio no cuestiona que la sociedad romana estuviera estructurada en torno a relaciones de poder profundamente patriarcales, sí invita a revisar la manera en que la investigación histórica ha interpretado el trabajo femenino.
Para Lewit, las fuentes disponibles permiten reconstruir parte del protagonismo económico de estas administradoras, pese a que ninguna de ellas dejó testimonios escritos sobre su propia experiencia.
La autora sostiene que volver a las fuentes originales y reconsiderar las traducciones permite recuperar voces que permanecieron invisibilizadas durante siglos. En este caso, la revisión filológica no solo modifica el significado de dos expresiones latinas, sino también la comprensión del funcionamiento económico de las villas romanas y del papel que desempeñaban las mujeres en ellas.
Más allá del ámbito doméstico
La investigación se suma a una corriente creciente de estudios que revisan la participación femenina en las sociedades antiguas a partir de nuevas metodologías y de una lectura crítica de las fuentes históricas.
Durante las últimas décadas, la historia social y la arqueología han mostrado que las mujeres participaron en actividades comerciales, artesanales, religiosas y agrícolas con una amplitud mucho mayor de la que tradicionalmente reconocía la historiografía clásica.
En ese contexto, el caso de las vilicae constituye un ejemplo de cómo una interpretación lingüística puede influir durante generaciones en la construcción del conocimiento histórico. Al recuperar su papel como responsables del procesamiento de dos de los productos más importantes de la economía romana, la investigación no solo amplía el conocimiento sobre el trabajo femenino en la Antigüedad, sino que también invita a reflexionar sobre la necesidad de revisar críticamente las narrativas históricas que han permanecido incuestionadas durante siglos.
Referencias
Esteban, F. (2026, 25 de julio). Dos palabras latinas mal traducidas ocultaron durante siglos el verdadero trabajo de las mujeres romanas: dirigían la producción de vino y aceite. HuffPost España. https://www.huffingtonpost.es/feminismo/dos-palabras-latinas-mal-traducidas-escondieron-siglos-verdadero-trabajo-mujeres-romanas-dirigian-produccion-vino-aceite-f202607.html
Lewit, T. (2026). Reinterpreting the role of the vilica in Roman agricultural production. Journal of Roman Archaeology.
Columela, L. J. M. (siglo I d. C./1977). De re rustica (edición crítica). Harvard University Press.








