La campaña regional “Niñas, no madres” cumple una década de trabajo para visibilizar la violencia sexual que subyace al embarazo infantil. En Uruguay, los nacimientos de menores de 15 años disminuyeron de 120 en 2016 a 29 en 2025, pero organizaciones y especialistas advierten que reducir los embarazos no significa haber eliminado las violencias que los provocan.

Durante años, una niña embarazada podía figurar en las estadísticas como un caso más de embarazo adolescente. La diferencia parecía depender únicamente de la edad. Diez años de la campaña “Niñas, no madres” han contribuido a modificar esa lectura en América Latina: un embarazo en una menor de 15 años obliga a investigar la violencia sexual, las condiciones en las que ocurrió y las fallas de protección que permitieron que llegara hasta ese momento.

La campaña nació en 2016 como una iniciativa regional impulsada por Planned Parenthood Global, Amnistía Internacional, el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE) y el Consorcio Latinoamericano contra el Aborto Inseguro (CLACAI). Su propósito fue poner en la discusión pública las consecuencias de la violencia sexual y de las maternidades forzadas en la vida de las niñas latinoamericanas. 

Una década después, Amnistía Internacional Uruguay e Iniciativas Sanitarias reunieron el 18 de agosto a representantes de organizaciones, de la academia y del sector público para evaluar los avances y las deudas pendientes. La actividad se desarrolló en Montevideo en el marco de la VI Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe. 

La experiencia uruguaya muestra resultados importantes. Los nacimientos de niñas menores de 15 años pasaron de 120 en 2016 a 29 en 2025, según datos del Ministerio de Salud Pública recogidos en el informe presentado por Amnistía Internacional. Las interrupciones voluntarias del embarazo también comenzaron a tener una mayor presencia en los casos detectados y, en 2021, llegaron a superar los nacimientos: se registraron 58 interrupciones y 50 nacimientos entre 108 situaciones identificadas. 

La reducción, sin embargo, no permite concluir que la violencia sexual haya disminuido en la misma proporción.

Ese es uno de los principales aprendizajes de estos diez años. El embarazo es una consecuencia visible, pero detrás pueden existir abusos sexuales prolongados, explotación, trata y otras formas de violencia que permanecen ocultas, aunque no produzcan un embarazo. Amnistía Internacional define, por ello, el embarazo infantil como la “punta del iceberg” de una vulneración mucho más extensa de los derechos de las niñas. 

La distinción respecto del embarazo adolescente resulta fundamental. Mónica Gorgoroso, directora de Salud Sexual y Reproductiva de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), lo explicó durante el encuentro: “Las niñas no son adolescentes embarazadas y los embarazos en niñas no son embarazos adolescentes”. La diferencia exige modificar la respuesta sanitaria porque el problema no comienza cuando se detecta la gestación. 

Los datos presentados en Uruguay permiten comprender su alcance. Seis de cada diez niñas atendidas presentaron embarazos producto de abuso sexual cometido por progenitores convivientes, con edades que iban de 13 a más de 70 años. La mitad había tenido previamente alguna intervención judicial relacionada con la violencia sexual. Para Gorgoroso, estos antecedentes evidencian que los mecanismos de protección ya habían tenido oportunidades de detectar la violencia antes de que apareciera el embarazo. 

La perspectiva de género cambia entonces la pregunta. La atención no puede concentrarse exclusivamente en qué hacer con el embarazo, sino en qué ocurrió en la vida de esa niña para que llegara embarazada al sistema de salud y en qué debe hacerse después para restituir sus derechos.

Esto incluye el acceso a la educación, la protección frente al agresor, la atención física y psicológica, la justicia y la posibilidad de reconstruir un proyecto de vida. También exige reconocer los riesgos particulares que conlleva continuar una gestación durante la niñez. En el encuentro se señaló que nueve de cada diez niñas que continúan con su embarazo presentan complicaciones. 

Uruguay ha comenzado a trasladar esa comprensión a sus políticas públicas. En noviembre de 2025 presentó la Estrategia Nacional e Intersectorial para la Eliminación del Embarazo en Niñas y la Prevención del Embarazo en Adolescentes 2025-2030. La propia denominación establece dos objetivos distintos: eliminar el embarazo infantil y prevenir el embarazo adolescente. 

Persisten, no obstante, dificultades en la prevención, la detección y la reparación. Amnistía Internacional señala la necesidad de universalizar la educación sexual integral, mejorar la coordinación entre los protocolos institucionales, incorporar plenamente al sector privado de la salud y fortalecer la formación especializada de quienes intervienen en los sistemas sanitarios y judiciales. 

La detección temprana sigue siendo especialmente importante. Las situaciones de violencia pueden persistir durante años en el hogar, incluso cuando las niñas asisten regularmente a centros educativos y servicios de salud. El desafío no consiste únicamente en responder cuando aparece un embarazo, sino en reconocer antes las señales que permitan detener el abuso.

Por eso, el descenso de los nacimientos entre menores de 15 años constituye un avance, pero no puede convertirse en la única medida del éxito. Una niña puede seguir sufriendo violencia sexual sin quedar embarazada ni que las instituciones la vean.

Después de diez años, “Niñas, no madres” deja precisamente esa diferencia instalada en la discusión regional. El embarazo infantil no debe normalizarse como maternidad temprana ni confundirse con el embarazo adolescente. Cuando una niña queda embarazada, la prioridad no es prepararla para convertirse en madre, sino protegerla, investigar la violencia y restituir los derechos ya vulnerados.

Referencias

Amnistía Internacional Uruguay. (2021, 16 de septiembre). Niñas, no madres. Unir las piezas de la violencia sexual. https://amnistia.org.uy/ninas-no-madres-unir-las-piezas-de-la-violencia-sexual/

Amnistía Internacional Uruguay. (2026, agosto). Niñas, no madres: Avances, estancamientos y nuevos desafíos para el abordaje integral de las violencias sexuales contra niñas y adolescentes menores de 15 años. https://amnistia.org.uy/ninas-no-madres-avances-estancamientos-y-nuevos-desafios-para-el-abordaje-integral-de-las-violencias-sexuales-hacia-ninas-y-adolescentes-menores-de-15-anos/

La Diaria. (2026, 25 de agosto). “Niñas, no madres”: diez años de la campaña que puso en el centro el embarazo infantil, la violencia sexual y la maternidad forzada. https://ladiaria.com.uy/feminismos/articulo/2026/8/ninas-no-madres-diez-anos-de-la-campana-que-puso-embarazo-infantil-violencia-sexual-y-maternidad-forzada-en-el-centro/

Oficina de Planeamiento y Presupuesto. (14 de noviembre de 2025). Estrategia para eliminar el embarazo infantil y prevenir el embarazo adolescente. Gobierno de Uruguay. https://opp.gub.uy/es/noticias/estrategia-para-eliminar-el-embarazo-infantil-y-prevenir-el-embarazo-adolescente

Planned Parenthood Global, Amnistía Internacional, GIRE & CLACAI. (s. f.). Niñas, no madres. https://www.ninasnomadres.org/