Un informe internacional sitúa al país junto a Colombia en el extremo más desfavorable de la pobreza infantil relativa. La investigación advierte de que la desigualdad económica condiciona la salud, el aprendizaje y las oportunidades desde la infancia.
Costa Rica registra una de las tasas más elevadas de pobreza infantil entre los 44 países examinados por UNICEF Innocenti en su informe Unequal Chances: Children and Economic Inequality, publicado en mayo de 2026. El estudio sitúa al país alrededor del 37 %, prácticamente al mismo nivel que Colombia, y plantea una preocupación que trasciende los ingresos familiares: las condiciones económicas en las que crecen niñas, niños y adolescentes influyen en su salud, su educación y sus posibilidades de desarrollo.
La investigación compara países de altos ingresos y miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Para medir la pobreza infantil utiliza un criterio relativo: considera pobres a quienes viven en hogares con ingresos inferiores al 60 % de la mediana nacional. Por tanto, sus resultados no son equivalentes a las tasas de pobreza que publican los institutos nacionales de estadística, aunque permiten examinar las diferencias entre sociedades mediante un mismo criterio.
La comparación revela una distancia considerable. Mientras Dinamarca presenta una tasa cercana al 10 %, Costa Rica y Colombia se aproximan al 37 %. El informe también identifica a Costa Rica, Chile, Estados Unidos y Turquía entre los países con mayores desigualdades de ingresos: en estos casos, el ingreso de las personas situadas en el quinto superior de la distribución es, al menos, ocho veces el correspondiente al quinto inferior.
Una infancia marcada por las condiciones económicas
UNICEF sostiene que las desigualdades de ingresos están asociadas con diferencias importantes en la salud física, el bienestar emocional y las competencias que adquieren niñas y niños. En los cinco países con mayor desigualdad económica, la mortalidad entre los cinco y los catorce años es, en promedio, 2,4 veces la registrada en los cinco países más igualitarios.
Las diferencias también se observan en el aprendizaje. En el conjunto de países analizados, el 83 % de los adolescentes de hogares con mayores recursos alcanza las competencias básicas de lectura y matemáticas a los quince años, frente al 42 % de quienes pertenecen a hogares económicamente desfavorecidos.
El problema se extiende al entorno cotidiano. La calidad de la vivienda, la alimentación, los servicios disponibles en el barrio, los recursos escolares y las oportunidades de participar en actividades deportivas o culturales pueden variar sustancialmente según la posición económica de la familia.
La investigación muestra, además, que la desigualdad se relaciona con el bienestar emocional. Aproximadamente el 77 % de niñas y niños de familias más favorecidas manifiesta una elevada satisfacción con su vida, frente al 67 % de quienes viven en condiciones de mayor desventaja.
Costa Rica también rezagada en bienestar infantil
El informe contiene otra clasificación que conviene distinguir del indicador de pobreza. Entre los 37 países con información suficiente para construir un índice general de bienestar infantil, Costa Rica ocupa el puesto 31. Este índice reúne indicadores de salud física, bienestar mental y competencias académicas y sociales.
La posición costarricense evidencia que las dificultades no se limitan al ingreso monetario. UNICEF encuentra que Costa Rica, Colombia y México están entre los países en los que aproximadamente una quinta parte de los adolescentes de quince años alcanza simultáneamente las competencias básicas en lectura y matemáticas.
Estos resultados deben interpretarse con cautela: el informe utiliza información de distintos años, según la disponibilidad de cada indicador, y sus asociaciones estadísticas no demuestran que la desigualdad sea la causa única de todos los problemas identificados. Sin embargo, permiten observar cómo las desventajas económicas pueden acumularse durante la infancia.
Desigualdad económica y discriminación
La investigación incorpora testimonios de adolescentes de seis países, entre ellos Colombia y Chile. Las personas participantes identificaron obstáculos relacionados con el dinero, el género, la discapacidad, el origen étnico y la situación migratoria. También describieron experiencias de exclusión en la escuela, en el deporte y en las relaciones con sus compañeros.
Desde una perspectiva de género, estos hallazgos obligan a prestar atención a las condiciones familiares y a la distribución de los cuidados. La disponibilidad de ingresos, tiempo y servicios de apoyo puede afectar tanto a quienes cuidan como a las niñas y los niños que dependen de esas redes. No obstante, el propio informe reconoce que sus datos no permiten profundizar lo suficiente en todas las desigualdades interseccionales.
UNICEF propone reforzar las transferencias y prestaciones dirigidas a las familias, mejorar los salarios mínimos, invertir en vivienda y servicios comunitarios, reducir la segregación socioeconómica en los centros educativos y garantizar una alimentación escolar adecuada. También recomienda incorporar las opiniones de niñas, niños y adolescentes en las decisiones públicas.
Para Costa Rica, el informe plantea un desafío concreto: examinar por qué una proporción tan elevada de su población infantil permanece en desventaja económica y cómo esa situación se relaciona con el acceso efectivo a servicios y oportunidades. La comparación internacional aporta evidencia para revisar las políticas de protección social, educación y desarrollo infantil, sin confundir los indicadores relativos con las mediciones nacionales de pobreza.
Referencia
UNICEF Office of Strategy and Evidence – Innocenti. (2026). Unequal chances: Children and economic inequality (Innocenti Report Card 20). UNICEF Innocenti. https://www.unicef.org/innocenti/media/8521/file/UNICEF-Innocenti-Report-Card-20-2026.pdf
Página institucional del estudio: https://www.unicef.org/innocenti/reports/report-card-20








