En 1965 tenía 17 años cuando fue secuestrada y violada por su exnovio. La legislación italiana permitía extinguir determinados delitos sexuales si el agresor se casaba con la víctima. Franca Viola rechazó el llamado «matrimonio reparador» y convirtió su decisión en uno de los símbolos del cambio en los derechos de las mujeres en Italia.
El 26 de diciembre de 1965, Filippo Melodia y un grupo de hombres irrumpieron en la casa de Franca Viola en Alcamo, Sicilia. Golpearon a su madre y secuestraron a la joven de 17 años, junto con su hermano menor, quien fue liberado posteriormente. Franca permaneció retenida durante ocho días y fue víctima de violencia sexual.
Melodia había sido su novio años antes, pero la familia de Franca rompió el compromiso tras que él tuviera problemas con la justicia. Tras el secuestro, sus familiares buscaron resolver el caso mediante la denominada paciata, un acuerdo entre familias que debía concluir con el matrimonio.
El acuerdo no era solo una costumbre social, pues el artículo 544 del Código Penal italiano establecía que, para determinados delitos sexuales, el matrimonio entre el autor y la persona ofendida extinguía el delito y, si ya existía condena, también sus efectos penales.
La disposición respondía a una concepción jurídica y social en la que la violencia sexual se vinculaba con la moral pública y el honor. Una mujer violada podía ser considerada “deshonrada”, y el matrimonio con su agresor se presentaba como una forma de reparar ese honor y de asegurarle un futuro dentro de una sociedad que asociaba fuertemente la respetabilidad femenina con la virginidad y el matrimonio.
Franca se negó. Sus padres respaldaron la decisión y colaboraron con la Policía. Fingieron aceptar inicialmente el acuerdo propuesto por la familia de Melodia y, el 2 de enero de 1966, las autoridades liberaron a la joven y detuvieron a su agresor y a varios de sus cómplices.
La negativa adquirió dimensión nacional debido a esa decisión, Franca Viola es reconocida en Italia como la primera mujer que rechazó públicamente el matrimonio reparador y llevó a su agresor ante la justicia, enfrentándose tanto a una práctica social arraigada como a una legislación que permitía al responsable evitar las consecuencias penales mediante el matrimonio.
El proceso comenzó en Trapani en diciembre de 1966; sin embargo, la defensa sostuvo que Franca había participado voluntariamente en una fuitina, una fuga acordada con fines matrimoniales, argumento que buscaba negar el secuestro y la violencia denunciados.
El tribunal no aceptó esa versión; en consecuencia, el 17 de diciembre de 1966, Melodia fue condenado a 11 años de prisión. La pena fue posteriormente reducida en apelación a diez años, además de dos años de residencia obligatoria, y la sentencia fue confirmada por la Corte de Casación en 1969.
El caso se produjo mientras Italia comenzaba a revisar normas y estructuras familiares construidas sobre derechos distintos para hombres y mujeres. En 1968, la Corte Constitucional eliminó la desigualdad penal que castigaba el adulterio femenino de manera distinta del masculino; el divorcio fue aprobado en 1970 y la reforma del derecho de familia de 1975 avanzó hacia la igualdad jurídica entre los cónyuges.
El matrimonio reparador, sin embargo, continuó formando parte de la legislación durante otros 15 años después del juicio de Franca; pero la Ley 442, aprobada en 1981, derogó finalmente el artículo 544 y eliminó también las disposiciones relativas al denominado delito de honor. El cambio fue el resultado de un proceso social, político y feminista mucho más amplio, pero la negativa de Franca Viola había convertido, años antes, una norma jurídica en un problema visible para toda Italia.
La reforma de 1981 tampoco cerró por completo el ciclo legislativo. La violencia sexual continuó siendo regulada como delito contra la moral pública y las buenas costumbres hasta 1996, cuando Italia aprobó una nueva legislación que la reconoció como delito contra la persona y la libertad sexual.
Franca Viola no se convirtió posteriormente en dirigente política ni construyó una carrera pública en torno a su historia. Se casó en 1968 con Giuseppe Ruisi, el hombre que había elegido, y mantuvo durante décadas una vida alejada de la exposición mediática.
Su decisión quedó, sin embargo, incorporada a la historia de los derechos de las mujeres italianas. En diciembre de 1965, una joven de 17 años se encontró ante una sociedad y una legislación que ofrecían el matrimonio con su agresor como mecanismo para recuperar el honor perdido. Ella rechazó esa salida y pidió justicia.
Franca dijo que no en 1966; sin embargo, la legislación italiana tardó hasta 1981 en eliminar el matrimonio reparador y no fue hasta 1996 cuando se logró reconocer la violencia sexual como delito contra la persona.
Fotografía: Asociación de Mujeres Juezas de España (2020, 18 de junio).
Referencias
Alì, F. (2019, 2 de septiembre). Il matrimonio “riparatore” e il caso Franca Viola. Treccani. https://www.treccani.it/magazine/atlante/societa/Il_matrimonio_riparatore_e_il_caso_Franca_Viola.html
Corriere della Sera. (2016). Franca Viola, il coraggio di dire no. Archivio storico del Corriere della Sera. https://archivio.corriere.it/Archivio/i-percorsi/franca-viola-nozze-riparatrici-codice-donne-122016.shtml
Parlamento italiano. (1981, 5 agosto). Legge 5 agosto 1981, n. 442: Abrogazione della rilevanza penale della causa d’onore. Normattiva. https://www.normattiva.it/uri-res/N2Ls?urn:nir:stato:legge:1981-08-05;442
Treccani. (2023). Parità di genere e adulterio. https://www.treccani.it/magazine/atlante/societa/parita-di-genere-e-adulterio.html








