La preferencia por los hijos varones, las presiones sobre las decisiones reproductivas y el maltrato durante el embarazo y el parto muestran cómo la desigualdad puede afectar a las mujeres desde el inicio de la vida. Naciones Unidas advierten de que estas prácticas comprometen derechos fundamentales, entre ellos la autonomía corporal, la salud y la igualdad.

Ninguna etapa de la vida justifica la violencia contra las mujeres | Mes de la no violencia contra las mujeres | Primera entrega 

La violencia contra las mujeres suele asociarse con agresiones físicas, abusos sexuales o amenazas dentro de una relación de pareja. Sin embargo, algunas de sus manifestaciones aparecen mucho antes. Pueden comenzar cuando una familia considera más valioso el nacimiento de un niño que el de una niña, cuando una mujer recibe presiones para continuar o interrumpir un embarazo, o cuando las decisiones sobre su atención médica se toman sin su consentimiento.

El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) ha documentado las consecuencias de la preferencia por los hijos varones, una práctica vinculada a normas sociales que asignan mayor valor a los hombres. En determinados países, esta discriminación se manifiesta mediante la selección prenatal por sexo, la presión reproductiva sobre las mujeres o un trato desigual hacia las niñas después del nacimiento.

El informe Estado de la Población Mundial 2020 examinó estas prácticas y sus consecuencias sobre la salud, la autonomía y los derechos de las mujeres. La selección prenatal discriminatoria se ha documentado especialmente en determinados contextos de Asia. Su existencia no permite afirmar que tenga una prevalencia semejante en América Latina, donde es necesario investigar las manifestaciones específicas de la discriminación reproductiva.

La preferencia por un hijo varón puede traducirse en presiones para seguir teniendo descendencia hasta conseguirlo. También puede condicionar el uso de anticonceptivos o las decisiones sobre un embarazo. En esas circunstancias, el problema de derechos humanos surge cuando la voluntad de la mujer queda subordinada a las exigencias familiares o sociales.

La autonomía reproductiva comprende la posibilidad de tomar decisiones libres e informadas sobre la reproducción, sin coerción, discriminación ni violencia. La recomendación general número 35 del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW), aprobada en 2017, identifica distintas vulneraciones de los derechos sexuales y reproductivos que pueden constituir violencia de género, entre ellas la esterilización forzada, el aborto forzado, la continuación forzada de un embarazo y los abusos contra mujeres que buscan servicios de salud reproductiva.

Estas formas de violencia también pueden producirse dentro de instituciones sanitarias. El embarazo y el parto requieren atención profesional, pero la necesidad de recibir atención médica no elimina el derecho de las mujeres a conocer los procedimientos, participar en las decisiones y otorgar su consentimiento informado.

Una investigación coordinada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), publicada en 2019, examinó la atención durante el parto en establecimientos sanitarios de Ghana, Guinea, Myanmar y Nigeria. De entre 2.016 mujeres observadas, 838 sufrieron alguna forma de abuso físico o verbal, estigmatización o discriminación. El estudio también identificó intervenciones médicas realizadas sin consentimiento.

Las cifras corresponden exclusivamente a los cuatro países investigados y no pueden extrapolarse a América Latina. Su importancia radica en demostrar que el maltrato durante el parto puede documentarse mediante procedimientos de investigación y que no debe confundirse con una práctica médica necesaria.

La OMS reconoce como componentes de una atención materna respetuosa la dignidad, la privacidad, la confidencialidad, la libertad frente al maltrato y la posibilidad de tomar decisiones informadas. En agosto de 2025, la organización y otras agencias internacionales publicaron una guía para ayudar a los sistemas sanitarios a incorporar estos principios en la atención materna y neonatal.

La protección de estos derechos exige considerar las condiciones en las que las mujeres reciben atención. Las barreras económicas, geográficas, lingüísticas o relacionadas con la discapacidad pueden limitar el acceso a servicios oportunos. También influyen las relaciones de autoridad dentro de los centros sanitarios y la posibilidad real de expresar desacuerdo sin temor a recibir un trato desfavorable.

Para las mujeres indígenas, migrantes, adolescentes o residentes en comunidades alejadas, estas dificultades pueden agravarse cuando los servicios no responden adecuadamente a sus necesidades. La atención sanitaria debe garantizar información comprensible, consentimiento y mecanismos accesibles para presentar reclamaciones.

El nacimiento de una niña tampoco pone fin a la discriminación asociada a la preferencia por los varones. UNFPA advierte que, en los contextos donde estas normas están arraigadas, las hijas pueden recibir menos recursos para alimentación, salud y educación. La desigualdad comienza entonces a influir en las oportunidades disponibles durante la infancia.

El reconocimiento de estas prácticas como asuntos de derechos humanos modifica la responsabilidad de los Estados. La prevención requiere servicios sanitarios respetuosos, educación para la igualdad, protección frente a la coerción reproductiva y procedimientos eficaces para investigar los abusos.

La maternidad debe desarrollarse en condiciones que respeten la salud y las decisiones de las mujeres. Y el nacimiento de una niña debe garantizarle, desde el primer día, la misma dignidad y los mismos derechos que a cualquier otro ser humano.

Referencias

Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer. (2017). Recomendación general n. 35 sobre la violencia por razón de género contra la mujer, por la que se actualiza la recomendación general núm. 19 (CEDAW/C/GC/35). Naciones Unidas. https://digitallibrary.un.org/record/1305057?ln=es

Fondo de Población de las Naciones Unidas. (2020). Estado de la población mundial 2020: Contra mi voluntad. Desafiar las prácticas que perjudican a las mujeres y niñas e impiden la igualdad. https://www.unfpa.org/es/sowp-2020

Fondo de Población de las Naciones Unidas. (s. f.). Son preference. https://www.unfpa.org/son-preference

Organización Mundial de la Salud. (2019, 9 de octubre). New evidence shows significant mistreatment of women during childbirth. https://www.who.int/news-room/detail/09-10-2019-new-evidence-shows-significant-mistreatment-of-women-during-childbirth

Organización Mundial de la Salud. (2025, 7 de agosto). WHO and partners launch global guide to advance respectful maternal and newborn care. https://www.who.int/news/item/07-08-2025-who-and-partners-launch-global-guide-to-advance-respectful-maternal-and-newborn-care

Organización Mundial de la Salud. (2025). Compendium on respectful maternal and newborn care. https://www.who.int/publications/i/item/9789240110939