La decisión de retirar más de 30 piezas del Museo Nacional, entre ellas testimonios de las luchas de las mujeres y de la población LGBTIQ+, desató protestas y una intervención judicial. El caso revela cómo las disputas políticas pueden alterar la historia que las instituciones culturales presentan a la sociedad.
Una bandera del movimiento LGBTIQ+, materiales relacionados con el sufragio femenino y objetos que documentan los procesos de paz dejaron de exhibirse en el Museo Nacional de Colombia. La retirada de más de 30 piezas, ordenada por el Ministerio de Cultura a mediados de octubre de 2026, provocó protestas en Bogotá y abrió una controversia sobre la autonomía de los museos y el papel que desempeñan las luchas sociales en la memoria del país.
La medida afectó principalmente a la exposición permanente Hacer Sociedad, que reunía documentos, fotografías y objetos vinculados con los movimientos feministas, la diversidad sexual, la violencia política y la construcción democrática colombiana.
Entre los materiales retirados figuraban testimonios del movimiento por el voto femenino, una bandera perteneciente a la activista Elizabeth Castillo y el llamado Balígrafo, una pluma elaborada a partir de una bala, vinculada con la firma del Acuerdo de Paz de 2016.
La decisión fue defendida por la ministra de Cultura, Paola Holguín, quien sostuvo que el museo debe preservar el patrimonio nacional y evitar convertirse en un instrumento de adoctrinamiento político. El presidente Abelardo de la Espriella, por su parte, había anunciado una ofensiva contra lo que denomina «wokismo» y cuestionado las representaciones históricas que, a su juicio, justifican organizaciones armadas o promueven determinadas agendas ideológicas.
El Gobierno argumenta que las exposiciones públicas deben revisarse para impedir interpretaciones sesgadas de la historia. Sin embargo, la información conocida hasta ahora no detalla los criterios curatoriales utilizados para seleccionar las piezas ni explica por qué se retiraron materiales relacionados con los derechos de las mujeres y las personas LGBTIQ+.
La controversia plantea una cuestión que trasciende la política cultural colombiana: qué sucede cuando una administración modifica la representación pública de procesos históricos que contribuyeron al reconocimiento de derechos.
El sufragio femenino, la igualdad jurídica y las reivindicaciones contra la violencia de género son conquistas que surgieron de prolongados procesos de organización social. Sus documentos, fotografías y publicaciones permiten conocer a las mujeres que participaron en esas transformaciones y comprender las resistencias que enfrentaron.
Retirar esos testimonios de una exposición no elimina los derechos reconocidos por la legislación. Sin embargo, puede reducir la visibilidad de sus antecedentes históricos y dificultar que las nuevas generaciones conozcan cómo se consiguieron.
La cultura desempeña un papel importante en esa transmisión. Los museos seleccionan, investigan y presentan objetos que ayudan a interpretar el pasado. Por ello, sus decisiones curatoriales influyen en las experiencias históricas que adquieren reconocimiento público.
La UNESCO, en su Recomendación de 2015 sobre la protección y promoción de los museos y sus colecciones, reconoce que estas instituciones deben contribuir a la diversidad cultural, al diálogo, a la educación, a los derechos humanos y a la igualdad de género.
Actualizar una exposición forma parte del trabajo habitual de los museos. La diferencia aparece cuando las decisiones responden a instrucciones políticas sin una explicación técnica suficiente o excluyen determinadas experiencias históricas por su significado ideológico.
El Consejo Internacional de Museos (ICOM) también ha defendido la independencia profesional de estas instituciones y la necesidad de proteger sus programas y exposiciones frente a intereses políticos que puedan comprometer su integridad.
La reacción al retiro de las piezas mostró la importancia pública del conflicto. Organizaciones sociales, especialistas y representantes de instituciones culturales cuestionaron la decisión. Durante el fin de semana del 17 y 18 de octubre se realizaron manifestaciones frente al Museo Nacional.
El 19 de octubre, el Juzgado 24 de Familia de Bogotá adoptó medidas provisionales para proteger las piezas retiradas mientras se tramita una acción de tutela. La intervención judicial no constituye todavía una decisión definitiva sobre la legalidad del retiro, pero incorpora al debate la obligación de preservar los bienes y garantizar su adecuada custodia.
El caso también permite examinar por qué determinados movimientos conservadores sitúan al feminismo y a los derechos LGTBIQ+ entre sus principales adversarios culturales.
En sus discursos, estas corrientes suelen cuestionar las interpretaciones de género que consideran incompatibles con sus concepciones de familia, sexualidad e identidad nacional. La oposición puede expresarse mediante propuestas legislativas, cambios educativos o decisiones sobre contenidos culturales.
No todas las posiciones conservadoras comparten estas políticas, pero en Colombia el propio Gobierno ha vinculado la revisión del museo con su oposición al «wokismo». Esa relación permite analizar la decisión como parte de una disputa explícita por los valores y las representaciones que deben ocupar los espacios públicos.
La controversia no consiste en impedir que las instituciones revisen sus exposiciones. El problema es determinar si esas revisiones amplían el conocimiento histórico o restringen la presencia de experiencias que forman parte de la sociedad colombiana.
La historia de las mujeres, de las personas LGBTIQ+ y de los movimientos sociales pertenece al patrimonio colectivo, independientemente de la valoración política que cada gobierno haga de sus reivindicaciones. Su conservación y estudio requieren criterios profesionales, transparencia y acceso público.
En el Museo Nacional de Colombia, la discusión sigue abierta. Las piezas permanecen bajo protección judicial provisional, mientras se examinan las decisiones que llevaron a retirarlas de las salas. Su destino será también una prueba de la capacidad de las instituciones culturales para conservar memorias diversas frente a los cambios de gobierno.
Referencias
Agencia EFE. (2026, 16 de octubre). La ministra de Cultura de Colombia justifica la retirada de obras del Museo Nacional por «adoctrinamiento político». https://efe.com/cultura/2026-10-16/museo-nacional-colombia-obras/
Caracol Radio. (2026, 19 de octubre). Ordenan al Museo Nacional conservar todas las obras de arte retiradas por MinCultura. https://caracol.com.co/2026/10/19/juez-ordena-conservar-obras-de-arte-que-fueron-retiradas-de-las-exposiciones-del-museo-nacional/
Consejo Internacional de Museos. (2020, 27 de enero). Statement on the independence of museums. https://icom.museum/en/news/statement-on-the-independence-of-museums/
Monroy Vázquez, G. (2026, 20 de octubre). Retiran obras sobre feminismo del Museo Nacional de Colombia, un retroceso para la memoria de las mujeres. CIMAC Noticias. https://cimacnoticias.com.mx/2026/10/20/retiran-obras-sobre-feminismo-del-museo-nacional-de-colombia-un-retroceso-para-la-memoria-de-las-mujeres/
Osorio, C. (2026, 20 de octubre). Las críticas al Gobierno aumentan tras la defensa del retiro de piezas del Museo Nacional. El País. https://elpais.com/america-colombia/2026-10-20/la-retirada-de-30-obras-del-museo-nacional-de-colombia-expande-las-criticas-contra-abelardo-de-la-espriella.html
UNESCO. (2015, 17 de noviembre). Recomendación relativa a la protección y promoción de los museos y colecciones, su diversidad y su función en la sociedad. https://www.unesco.org/es/legal-affairs/recommendation-concerning-protection-and-promotion-museums-and-collections-their-diversity-and-their








