Condiciones como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), el autismo o la dislexia continúan siendo diagnosticadas con menor frecuencia y en etapas más tardías en mujeres que en hombres. Especialistas advierten que esta invisibilización tiene consecuencias directas en la trayectoria profesional femenina y limita el acceso a posiciones de liderazgo.

Durante años, muchas mujeres atravesaron la escuela, la universidad y el mercado laboral sin saber que eran neurodivergentes. Algunas fueron consideradas distraídas, poco organizadas, excesivamente sensibles o incapaces de adaptarse a determinados entornos de trabajo. Otras desarrollaron estrategias para ocultar dificultades y responder a expectativas sociales que les exigían encajar en modelos de comportamiento considerados normales.

La consecuencia de este fenómeno va más allá del ámbito clínico. Un creciente número de investigaciones advierte que el diagnóstico tardío o inexistente de condiciones como el TDAH, el autismo o la dislexia puede convertirse en un factor que amplía las desigualdades laborales y limita las oportunidades de desarrollo profesional de las mujeres.

Se estima que entre el 15 % y el 20 % de la población mundial presenta algún tipo de neurodivergencia. Sin embargo, los criterios diagnósticos han estado históricamente influenciados por manifestaciones observadas principalmente en hombres. Como resultado, muchas mujeres permanecen sin diagnóstico durante años o reciben diagnósticos erróneos antes de identificar la condición que explica sus experiencias.

La Sociedad Australiana de Psicología ha señalado que los estereotipos de género contribuyen de manera significativa a estas diferencias diagnósticas. Las niñas suelen presentar algunos rasgos de forma distintos o menos visibles que los de los niños, lo que favorece que pasen inadvertidos durante la infancia y la adolescencia.

Cuando esta situación se traslada al ámbito laboral, los efectos se acumulan. La falta de reconocimiento de necesidades específicas puede afectar las evaluaciones de desempeño, las oportunidades de promoción y el acceso a posiciones de liderazgo. Las mujeres neurodivergentes suelen enfrentar entornos diseñados para estilos de comunicación, organización y socialización que no necesariamente coinciden con sus formas de procesar la información o de interactuar con otras personas.

El impacto se vuelve especialmente relevante en los niveles de dirección. Diversos estudios sobre liderazgo femenino han documentado que las mujeres siguen subrepresentadas en cargos ejecutivos y estratégicos. La ausencia de apoyos adecuados para mujeres neurodivergentes añade una barrera adicional que rara vez se considera en los análisis tradicionales sobre igualdad laboral.

La situación también genera pérdidas para las organizaciones. Las personas neurodivergentes suelen aportar capacidades altamente valoradas en áreas como la resolución de problemas complejos, la innovación, el pensamiento analítico, la creatividad y la adaptación a la tecnología. Sin embargo, cuando los entornos laborales no reconocen ni acompañan estas diferencias, parte de ese talento permanece desaprovechado.

Especialistas en inclusión laboral sostienen que avanzar hacia entornos más accesibles requiere revisar los procesos de contratación, evaluación del desempeño, promoción interna y desarrollo profesional. También implica fortalecer la capacitación de los liderazgos para comprender que la diversidad cognitiva forma parte de la diversidad humana y no constituye una limitación automática al ejercicio de responsabilidades estratégicas.

La discusión sobre el liderazgo femenino suele centrarse en las brechas salariales, los techos de cristal o la distribución desigual de las tareas de cuidado. Sin embargo, la experiencia de las mujeres neurodivergentes revela otra dimensión menos visible de la desigualdad. Cuando el diagnóstico llega tarde o nunca llega, las barreras laborales comienzan mucho antes de la primera entrevista de trabajo y pueden acompañar a las mujeres a lo largo de toda su trayectoria profesional.

Referencias

Australian Psychological Society. (2023). Understanding neurodiversity in women and girls.

Lean In. (2023). Women in the Workplace 2023.

Twaronite, K. (2024, 21 de mayo). Sabemos muy poco sobre las mujeres neurodivergentes y podrían ser ignoradas en el ámbito laboral. Infobae.

World Health Organization. (2023). Attention deficit hyperactivity disorder and neurodevelopmental conditions.