Un estudio del Pew Research Center muestra que la frontera entre trabajo y familia se vuelve cada vez más difusa para madres y padres que trabajan a tiempo completo. Aunque muchos hombres participan más en la crianza que en generaciones anteriores, las mujeres siguen cargando con más tareas, menos tiempo personal y mayores dificultades para conciliar el empleo con la vida familiar.
La imagen del padre proveedor ya no explica por completo la vida familiar contemporánea, ya que muchos hombres trabajan, cuidan, se ocupan de los asuntos escolares y participan más en la crianza diaria. Sin embargo, los datos del Pew Research Center muestran que esa mayor presencia masculina no ha eliminado la desigualdad en el hogar.
El estudio, realizado entre 2.242 madres y padres trabajadores en Estados Unidos del 2 al 15 de marzo de 2026, revela que el 70 % atiende tareas de crianza durante su jornada laboral y el 59 % realiza tareas laborales mientras está con sus hijos. Para más de la mitad, equilibrar ambas responsabilidades resulta difícil.
La carga no se distribuye de manera igual: entre quienes trabajan a tiempo completo, el 62 % de las madres afirma que les cuesta equilibrar trabajo y familia, frente al 47 % de los padres. En parejas heterosexuales en las que ambos trabajan a tiempo completo, el 52 % señala que la madre asume más tareas de crianza, mientras que solo el 10 % señala que el padre asume más. Otro 39 % considera que las responsabilidades se reparten de forma igualitaria.
La frase de una madre entrevistada por Pew resume el problema con precisión: “Se supone que debo trabajar como si no tuviera hijos y criar como si no tuviera trabajo”. La cita expone una exigencia que muchas mujeres reconocen de inmediato: cumplir en el empleo sin que la maternidad pese y sostener la vida familiar sin que el trabajo interfiera.
El informe también muestra que el empleo puede dificultar la crianza y que la crianza puede frenar la carrera profesional. El 52 % de las madres y los padres que trabajan a tiempo completo considera que su trabajo dificulta ser una buena madre o un buen padre. A la vez, el 45 % afirma que tener hijos dificulta avanzar en el ámbito laboral.
Las madres reportan con mayor frecuencia la sensación de no poder dar el ciento por ciento en ninguno de los dos espacios. También señalan una mayor falta de tiempo para descansar, ejercitarse, ver a amistades o realizar actividades personales. El 67 % de las madres dice no tener tiempo suficiente para relajarse, frente al 53 % de los padres. En el ejercicio, la diferencia también aparece: 65 % de madres frente a 52 % de padres.
El cuidado infantil añade otra capa de desigualdad; por eso, Pew identifica el costo como el principal obstáculo para acceder al apoyo, especialmente en hogares de ingresos bajos y medios. Estas familias dependen más de familiares, amistades o vecinos, mientras que los hogares de mayores ingresos recurren con mayor frecuencia a guarderías, centros preescolares u otros servicios de pago.
La flexibilidad laboral tampoco se alcanza por igual. La mayoría considera que trabajar desde casa cuando sea necesario sería de gran ayuda, pero solo el 24 % de madres y padres trabajadores reporta contar con mucha flexibilidad para hacerlo. En los hogares de menores ingresos, además, el acceso a beneficios como el tiempo libre pagado, las licencias remuneradas o el seguro médico laboral es más limitado.
La participación masculina en la crianza ha cambiado, pero el estudio muestra que ese cambio aún no ha corregido la distribución real del trabajo familiar. Muchos padres están más presentes que antes; muchas madres siguen organizando, resolviendo y sosteniendo más. La diferencia aparece en la jornada laboral, en la casa, en el tiempo libre que no llega y en el costo profesional de cuidar.
Referencia
Minkin, R., Lin, L., Braga, D., & Hurst, K. (2026, junio). For working parents, the boundary between work and family is often blurred. Pew Research Center.








