El trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, realizado principalmente por mujeres, equivale hasta al 27% del PIB en algunos países de América Latina, según datos de la CEPAL.
Mientras millones de mujeres sostienen hogares, crían hijos, cuidan personas adultas mayores, cocinan, limpian y organizan la vida cotidiana, América Latina continúa dependiendo de una economía invisible que rara vez aparece en los indicadores tradicionales de riqueza. Un análisis divulgado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) advierte que el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado representa entre el 19% y el 27% del Producto Interno Bruto (PIB) en los países en los que ya se ha medido oficialmente.
La cifra, retomada por el periodista Santiago Rodríguez Morales en La República, revela una dimensión estructural de la desigualdad: las madres y cuidadoras sostienen una parte esencial de la economía regional sin salario, sin reconocimiento suficiente y, en muchos casos, a costa de su autonomía económica y de su bienestar personal.
De acuerdo con la CEPAL, las mujeres de América Latina dedican hasta tres veces más tiempo que los hombres a las labores domésticas y de cuidado no remuneradas. En algunos países, esa carga supera las 75 horas semanales, una jornada extendida que limita el acceso al empleo formal, a la educación, al descanso y a la participación política o social.
La consecuencia directa es una brecha persistente en el mercado laboral. En 2024, la participación laboral femenina en la región alcanzó apenas el 51,8%, frente al 74,9% de los hombres. Para millones de mujeres, especialmente madres, las responsabilidades de cuidado siguen siendo uno de los principales obstáculos para acceder a empleos estables, a la seguridad social y a mejores ingresos.
La CEPAL también advierte sobre la feminización de la pobreza. El índice de feminidad de la pobreza pasó de 105 en 2003 a 123 en 2024, lo que significa que cada vez más mujeres viven en condiciones de pobreza que los hombres. La maternidad, particularmente en contextos de precariedad y de ausencia de redes públicas de cuidado, profundiza las desigualdades económicas y sociales.
El problema se vuelve aún más crítico en el ámbito de la informalidad laboral. Datos citados en la nota, provenientes del Consejo Privado de Competitividad, muestran que el 79,4% de las madres con más de tres hijos menores de 14 años trabajan en condiciones informales. Incluso entre mujeres con uno o dos hijos, la informalidad supera la mitad de los casos.
Más allá de los datos económicos, el informe de la CEPAL plantea una discusión de fondo sobre el modelo social y productivo de América Latina. La organización sostiene que los cuidados no pueden seguir siendo una responsabilidad privada depositada casi exclusivamente en las mujeres. Sin sistemas públicos de cuidado, corresponsabilidad masculina y políticas laborales más inclusivas, la desigualdad seguirá reproduciéndose de generación en generación.
La llamada “economía del cuidado” ha comenzado a ocupar un lugar central en las discusiones sobre desarrollo, pobreza y derechos de las mujeres. Lo que históricamente fue considerado una obligación natural o afectiva de las madres hoy también se presenta como una base silenciosa que sostiene la productividad, el funcionamiento de los hogares y buena parte de las economías nacionales.
Referencias:
Rodríguez Morales, S. (8 de mayo de 2026). Las mamás sostienen hasta una cuarta parte de la economía en América Latina. La República. https://www.larepublica.co/globoeconomia/las-mamas-sostienen-hasta-una-cuarta-parte-de-la-economia-en-america-latina-4387750
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). (2025). Panorama Social de América Latina y el Caribe 2025: cómo salir de la trampa de alta desigualdad, baja movilidad social y débil cohesión social (LC/PUB.2025/23-P). Naciones Unidas. https://www.cepal.org/es/publicaciones/84175-panorama-social-america-latina-caribe-2025-como-salir-la-trampa-alta-desigualdad








