Un informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina muestra que las mujeres ya representan el 28 % del empleo agroindustrial del país. Organismos internacionales destacan que la región registra avances sostenidos en la participación femenina, aunque persisten las desigualdades en el acceso a la tierra, al financiamiento y a los espacios de toma de decisiones.

Durante décadas, la imagen del trabajo agrícola estuvo asociada casi exclusivamente a los hombres. Sin embargo, esa realidad comienza a cambiar en distintos países de América Latina. La creciente incorporación de mujeres a la producción, la industria alimentaria, la investigación, la comercialización y los servicios vinculados al agro está transformando uno de los sectores más estratégicos para la seguridad alimentaria y el desarrollo económico de la región.

En Argentina, un informe reciente de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) revela que las mujeres representan actualmente el 28 % del empleo agroindustrial, el nivel más alto registrado hasta la fecha. El estudio estima que más de un millón de mujeres trabajan hoy en la cadena agroindustrial y que, solo en los últimos cinco años, se incorporaron más de 200.000 nuevas trabajadoras, lo que consolida una tendencia de crecimiento sostenido.

La participación femenina se extiende desde la producción primaria hasta la industria alimentaria, la logística, la comercialización, la investigación científica y los servicios especializados, lo que refleja una transformación gradual en un sector históricamente masculinizado.

Este avance nacional coincide con una tendencia identificada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en América Latina y el Caribe. Según el organismo, las mujeres representan el 36 % de la fuerza laboral de los sistemas agroalimentarios de la región, una participación que ha aumentado en las últimas dos décadas y convierte a América Latina en la única región del mundo en la que el empleo femenino en actividades agrícolas ha mostrado un crecimiento sostenido. 

No obstante, la FAO advierte que una mayor presencia en el mercado laboral no implica necesariamente igualdad de oportunidades.

Más participación, pero no las mismas oportunidades

El informe regional señala que las mujeres continúan enfrentando barreras estructurales para acceder a la tierra, al agua, al crédito, a la asistencia técnica, a las nuevas tecnologías y a los espacios en los que se toman decisiones sobre la producción agropecuaria. Estas limitaciones limitan su capacidad para desarrollar emprendimientos, aumentar la productividad y consolidar su autonomía económica. 

Además, muchas desempeñan su trabajo en condiciones más precarias que los hombres. La FAO indica que una parte importante del empleo femenino continúa siendo temporal, informal o no remunerado, lo que reduce el acceso a la protección social y dificulta el reconocimiento económico de sus aportes al desarrollo rural. 

Las desigualdades también se reflejan en la distribución de las actividades en los sistemas agroalimentarios. Aunque las mujeres constituyen la mayoría de la fuerza laboral en sectores como la manufactura de alimentos (55 %) y el comercio (52 %), su participación sigue siendo reducida en actividades mejor remuneradas, como el transporte y la logística, donde apenas representan el 9 % del personal ocupado. 

Las nuevas generaciones impulsan el cambio

El estudio de FADA identifica otro fenómeno que podría acelerar esta transformación en los próximos años: el creciente interés de las jóvenes por las carreras vinculadas a la agroindustria.

Según la investigación, la matrícula femenina en disciplinas relacionadas con la producción agropecuaria, la agronomía, la veterinaria, la ingeniería y la biotecnología aumentó cerca de un 20 % en los últimos cuatro años, lo que anticipa una mayor incorporación de profesionales al sector y una presencia creciente de mujeres en áreas técnicas y científicas tradicionalmente ocupadas por hombres.

Para la FAO, este cambio constituye una oportunidad para fortalecer la innovación y la sostenibilidad de los sistemas agroalimentarios, siempre que vaya acompañado de políticas públicas que garanticen la igualdad de acceso a los recursos productivos y eliminen las barreras que aún limitan el desarrollo profesional de las mujeres rurales. 

Un desafío pendiente para la región

El organismo internacional sostiene que el empoderamiento económico de las mujeres rurales genera beneficios que trascienden el ámbito laboral. Una mayor igualdad en los sistemas agroalimentarios contribuye a mejorar la seguridad alimentaria, a dinamizar las economías locales, a fortalecer la resiliencia frente al cambio climático y a reducir la pobreza rural. 

Sin embargo, el informe advierte que solo el 26 % de las políticas agrarias analizadas en América Latina incorporan explícitamente la igualdad de género como uno de sus objetivos, mientras que menos del 15 % aborda aspectos relacionados con las normas sociales discriminatorias, la resiliencia climática o el cambio climático desde una perspectiva de género. 

En este contexto, los resultados registrados en Argentina constituyen una señal positiva de la creciente incorporación de las mujeres al empleo agroindustrial. No obstante, tanto la evidencia nacional como los análisis de organismos internacionales coinciden en que el desafío ya no consiste únicamente en aumentar la participación femenina, sino en garantizar que esa presencia se traduzca en igualdad de oportunidades, acceso a recursos productivos, liderazgo y trabajo decente a lo largo de toda la cadena agroalimentaria.

Referencias 

Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina. (2026). Las mujeres ya ocupan 1 de cada 4 puestos de trabajo en la agroindustria. Citado por Noticias AgroPecuarias.

Quaizel, G. (2026, 25 de julio). Las mujeres ya ocupan 1 de cada 4 puestos de trabajo en la agroindustria. Noticias AgroPecuarias.

Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. (2025). La situación de las mujeres en los sistemas agroalimentarios: un enfoque regional para América Latina y el Caribe. FAO. https://doi.org/10.4060/cd4012es