El uso de expresiones como «todes» o «elles» mantiene abierto un debate que trasciende la lingüística. Mientras algunas instituciones consideran que el lenguaje inclusivo favorece el reconocimiento de personas históricamente invisibilizadas, especialistas en lengua sostienen que los cambios lingüísticos responden a procesos sociales complejos y no pueden establecerse únicamente por decisión normativa.

El lenguaje nunca ha sido un sistema estático, ya que a lo largo de la historia ha incorporado nuevas palabras, modificado significados y reflejado transformaciones sociales, culturales y políticas. En los últimos años, una de las discusiones más visibles ha girado en torno al llamado lenguaje inclusivo, especialmente al uso de formas como elles o todes, que buscan incluir a personas que no se identifican con el binomio tradicional masculino-femenino.

El debate se desarrolla en distintos ámbitos. Para algunos sectores académicos y organizaciones dedicadas a los derechos humanos, el lenguaje inclusivo constituye una herramienta que contribuye a reconocer la diversidad de identidades y a reducir las formas de exclusión presentes en la comunicación cotidiana. Otros especialistas sostienen que esos cambios todavía no forman parte del sistema gramatical del español y recuerdan que la evolución de una lengua responde al uso sostenido de quienes la hablan.

La Real Academia Española sostiene que el masculino gramatical conserva un valor inclusivo cuando se refiere a grupos mixtos y, por esa razón, no incorpora actualmente el pronombre elle ni las terminaciones en -e como parte de la norma del español. La institución señala que las modificaciones del idioma no obedecen a decisiones administrativas, sino a procesos de consolidación social que se desarrollan a lo largo de periodos prolongados.

Al mismo tiempo, diversos organismos internacionales promueven estrategias de comunicación orientadas a evitar expresiones discriminatorias o que invisibilicen a determinados grupos de población. ONU Mujeres y la UNESCO han elaborado guías que recomiendan el uso de un lenguaje inclusivo en documentos institucionales y en comunicaciones públicas. Estas orientaciones no se limitan al uso de nuevos pronombres, sino que proponen alternativas como emplear sustantivos colectivos, evitar expresiones estereotipadas y utilizar denominaciones que representen de manera equilibrada a mujeres y hombres.

La discusión también abarca a las personas no binarias, quienes utilizan el pronombre elle como forma de reconocimiento de su identidad de género. Para estos colectivos, el debate trasciende la gramática y se relaciona con el derecho a ser nombradas según su identidad. Diversas investigaciones sobre lenguaje y diversidad señalan que las formas de tratamiento poseen una dimensión simbólica, pues influyen en la manera en que las personas son reconocidas en la vida social.

Especialistas en sociolingüística coinciden en que las lenguas cambian constantemente, aunque advierten que dichos procesos suelen ser graduales. Muchas palabras hoy plenamente aceptadas fueron objeto de controversia en su momento antes de incorporarse al uso cotidiano. Sin embargo, también recuerdan que no todas las innovaciones lingüísticas logran consolidarse ni alcanzar un uso generalizado.

El debate sobre el lenguaje inclusivo refleja precisamente esa tensión entre la evolución natural del idioma y las transformaciones sociales. Para algunas personas, representa una herramienta de inclusión; para otras, una propuesta que aún no cuenta con suficiente respaldo en la estructura del español. Ambas posiciones forman parte de una discusión que continúa abierta en los ámbitos académico, jurídico e institucional.

Más allá de las diferencias, existe un punto de coincidencia entre buena parte de las instituciones dedicadas al estudio de la lengua y a la promoción de los derechos humanos: la comunicación debe desarrollarse desde el respeto hacia las personas y evitar expresiones que reproduzcan discriminación o exclusión. La manera en que esa recomendación se traduce al uso cotidiano del idioma sigue siendo objeto de análisis y de un debate que acompaña los cambios culturales de las sociedades contemporáneas.

Referencias 

FundéuRAE. (2021). Lenguaje inclusivo: claves de redacción. https://www.fundeu.es/

Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. (2021). Guía para un lenguaje inclusivo en cuanto al género. UNESCO. https://unesdoc.unesco.org/

ONU Mujeres. (2022). Guía para el uso de un lenguaje inclusivo en cuanto al género. https://www.unwomen.org/

Real Academia Española. (2020). Informe de la Real Academia Española sobre el lenguaje inclusivo y cuestiones conexas. https://www.rae.es/

Sánchez, A. (2026, 10 de julio). Quiénes son “elles”: género, gramática e inclusión. El Obrero. https://elobrero.es/columnas/182887-quienes-son-elles-genero-gramatica-e-inclusion.html