En 2025 se registraron 19.188 muertes por suicidio, la cifra más baja desde 1978. Sin embargo, 538 estudiantes de primaria y secundaria fallecieron por esta causa, un máximo histórico que afecta especialmente a las adolescentes y plantea nuevos desafíos para la prevención.
Japón cerró 2025 con la menor cifra de muertes por suicidio desde que comenzaron los registros oficiales en 1978. Fueron 19.188 personas, 1.132 menos que el año anterior. La disminución, confirmada por el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar en marzo de 2026, representa un avance en un país que durante años registró más de 30.000 fallecimientos anuales por esta causa.
Sin embargo, los resultados muestran una evolución diferente entre niñas, niños y adolescentes. Durante el mismo año, 538 estudiantes de primaria y secundaria murieron por suicidio, nueve más que en 2024 y la cifra más alta desde que comenzaron a recopilarse estos datos en 1980. El Gobierno japonés volvió a destacar el contraste en su Libro Blanco sobre Prevención del Suicidio, presentado el 23 de octubre de 2026.
La situación presenta diferencias importantes por sexo, ya que entre los estudiantes de secundaria inferior fallecieron 95 niñas y adolescentes, frente a 77 varones. En la educación secundaria superior, fallecieron 179 mujeres y 177 hombres. En conjunto, las estudiantes representaron 280 de las 538 muertes registradas entre escolares de primaria y secundaria.
La distribución contrasta con la observada en la población general, donde los hombres representan aproximadamente dos tercios de las muertes por suicidio. En 2025 se registraron 13.176 fallecimientos masculinos y 6.012 femeninos. Los datos escolares indican que la prevención requiere examinar las experiencias de las adolescentes y las condiciones específicas de su entorno educativo, familiar y social.
La evolución de las cifras también merece atención, ya que mientras los fallecimientos disminuyeron entre las personas de 20 años o más, aumentaron entre las menores de 20 años. El Libro Blanco identifica un aumento de la mortalidad por suicidio entre niñas y adolescentes, así como entre mujeres jóvenes de alrededor de veinte años, aunque las tendencias varían según la edad y el período examinado.
El Ministerio de Educación japonés ha advertido de que los problemas relacionados con la escuela, la salud y las relaciones familiares figuran entre los factores registrados en los casos de suicidio juvenil. Las dificultades académicas, las preocupaciones por el futuro, los conflictos familiares y los problemas de salud mental forman parte de los antecedentes identificados. No obstante, estas categorías no constituyen explicaciones únicas y muchas muertes involucran circunstancias múltiples o desconocidas.
La presión educativa ha recibido especial atención, pues en febrero de 2026 el Ministerio de Educación solicitó a los centros escolares que reforzaran la prevención durante los períodos próximos al cambio de curso y después de las vacaciones, momentos en los que las estadísticas históricas muestran aumentos de las muertes por suicidio. Las autoridades recomendaron mejorar los mecanismos de detección, la orientación académica y la coordinación con servicios especializados.
La preocupación se extiende a las diferencias entre modalidades educativas. Una investigación publicada en mayo de 2026 en JAMA Network Open examinó datos de estudiantes de secundaria superior entre 2022 y 2024. Se observó que la tasa de mortalidad por suicidio era considerablemente mayor entre quienes cursaban programas a tiempo parcial o a distancia que entre estudiantes de programas ordinarios a tiempo completo.
El estudio identificó diferencias particularmente pronunciadas entre las mujeres. Sus resultados no permiten establecer que la modalidad educativa cause el suicidio, pero muestran la necesidad de estudiar las condiciones sociales, educativas y de salud de quienes participan en distintos programas de enseñanza.
La preocupación por la salud mental también se extiende al ámbito laboral. La historia de Matsuri Takahashi, una joven empleada de la agencia de publicidad Dentsu, se convirtió en uno de los casos más conocidos de las consecuencias del exceso de trabajo en Japón.
Takahashi había ingresado en la empresa en abril de 2015, después de graduarse en la Universidad de Tokio. Tenía 24 años cuando se suicidó el 25 de diciembre de ese mismo año. Las autoridades laborales determinaron posteriormente que había trabajado alrededor de 105 horas extraordinarias durante un mes y reconocieron su fallecimiento como relacionado con el exceso de trabajo.
La investigación provocó inspecciones en Dentsu y contribuyó al debate nacional sobre las jornadas laborales prolongadas. En diciembre de 2016, el presidente de la compañía anunció su dimisión. El caso se convirtió en una referencia para organizaciones y familias que reclamaban mayores controles sobre las condiciones de empleo.
Japón aprobó en 2018 una reforma laboral que introdujo límites legales a las horas extraordinarias, con aplicación progresiva desde 2019. Aunque la muerte de Takahashi fue uno de los acontecimientos que impulsaron el debate, la reforma respondió a un proceso político e institucional más amplio y no puede atribuirse exclusivamente a aquel caso.
La evolución histórica del suicidio en Japón muestra la importancia de considerar factores económicos y sociales. En 1998, durante una crisis financiera y bancaria, el número anual de muertes superó las 30.000. Se mantuvo por encima de ese nivel durante catorce años consecutivos, hasta 2011, y alcanzó un máximo de 34.427 en 2003.
El aumento a finales de los años noventa afectó especialmente a hombres de mediana edad. Los problemas económicos, el desempleo y las dificultades de subsistencia estuvieron entre los factores examinados por las autoridades y los investigadores. Sin embargo, atribuir todo el incremento a la crisis económica simplificaría un fenómeno que también implica condiciones de salud, vínculos familiares y acceso a servicios de apoyo.
En 2006, Japón aprobó la Ley Básica de Prevención del Suicidio, que estableció responsabilidades públicas y promovió medidas coordinadas entre instituciones nacionales, gobiernos locales y organizaciones sociales. La normativa fue acompañada de programas de prevención, servicios de consulta y estrategias de apoyo a personas en situaciones de vulnerabilidad.
La reducción de las muertes durante las dos décadas siguientes coincidió con la aplicación de estas políticas y con cambios económicos y demográficos. Los datos disponibles no permiten atribuir una proporción exacta de la disminución a cada factor, aunque las autoridades japonesas consideran la prevención del suicidio una responsabilidad de salud pública.
El Libro Blanco de 2026 presta especial atención a la necesidad de mejorar la continuidad de la atención tras episodios de autolesión o intentos de suicidio. También señala las dificultades que pueden tener niñas, niños y adolescentes para comunicar situaciones de sufrimiento psicológico, así como la importancia de establecer mecanismos de apoyo que involucren a las familias, los centros educativos y los servicios sanitarios.
El desafío actual de Japón consiste en mantener los avances registrados en la población general y responder a la evolución desfavorable entre los escolares. La información desagregada por edad y sexo resulta fundamental para diseñar políticas que reconozcan las necesidades específicas de las adolescentes, los estudiantes con dificultades de integración educativa y quienes requieren atención especializada.
La disminución histórica de las muertes por suicidio confirma que las tendencias pueden cambiar. El aumento entre los estudiantes, por su parte, exige reforzar la prevención y evaluar sus resultados con indicadores que permitan identificar a las poblaciones que todavía no se benefician de esos avances.
Referencias
Goto, R., Nishina, Y., Uchida, T., Kashima, N., Yagai, Y., Ninomiya, K., Iijima, Y., & Hangai, M. (2026). Suicides and high school program types in Japan. JAMA Network Open, 9(5), e2614997. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2026.14997
Huang, G., & Stapczynski, S. (2016, 19 de octubre). Suicide of overworked woman, 24, prompts ad giant Dentsu to trim overtime hours. Bloomberg, reproducido en The Japan Times. https://www.japantimes.co.jp/news/2016/10/19/business/suicide-overworked-woman-24-prompts-ad-giant-dentsu-trim-overtime-hours/
Jiji Press. (2026, 23 de octubre). Japan calls for more support amid rising youth suicides. The Japan Times. https://www.japantimes.co.jp/news/2026/10/23/japan/society/japan-youth-suicides-white-paper/
Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología de Japón. (2026, 3 de julio). Notificación sobre las medidas de prevención del suicidio entre estudiantes. https://www.mext.go.jp/a_menu/shotou/seitoshidou/1414737_00033.htm
Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar de Japón. (2026). Libro blanco sobre prevención del suicidio 2026. https://www.mhlw.go.jp/stf/seisakunitsuite/bunya/hukushi_kaigo/seikatsuhogo/jisatsu/jisatsuhakusyo2026.html
Agencia Nacional de Policía de Japón. (2026). Estadísticas sobre suicidios durante 2025. https://www.npa.go.jp/publications/statistics/safetylife/jisatsu.html
Reuters. (2016, 29 de diciembre). Head of Japan’s largest ad agency resigns over ‘death by overwork’. https://www.yahoo.com/news/head-japans-largest-ad-agency-035734831.html








