Un informe regional advierte que periodistas, activistas, defensoras de derechos humanos y lideresas enfrentan agresiones específicas en entornos digitales. Las organizaciones responsables sostienen que estas prácticas no solo afectan a las víctimas, sino que también debilitan la calidad democrática al restringir la presencia de las mujeres en los espacios de debate y de toma de decisiones.

Las amenazas, las campañas de desprestigio y los ataques coordinados en redes sociales se han convertido en una de las principales formas de violencia que enfrentan las mujeres con presencia pública en Iberoamérica. Así lo señala el informe Prevenir la violencia digital contra las mujeres en Iberoamérica, elaborado por la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Fundación Internacional y para Iberoamérica de Administración y Políticas Públicas (FIIAPP), cuyos hallazgos fueron divulgados recientemente por el medio venezolano Medianálisis.

El documento parte de una premisa clara: la violencia digital no constituye un fenómeno aislado de las desigualdades de género que persisten fuera de internet. Por el contrario, las tecnologías digitales han ampliado la capacidad de reproducir y amplificar formas históricas de discriminación, hostigamiento e intimidación dirigidas contra las mujeres que participan en la vida pública.

La investigación identifica como principales afectadas a periodistas, defensoras de derechos humanos, activistas, académicas, lideresas comunitarias y mujeres que ejercen cargos políticos o funciones de representación social. Aunque cualquier persona puede ser objetivo de ataques digitales, el informe señala que las agresiones contra las mujeres presentan características específicas asociadas al género. Entre ellas figuran comentarios sexualizados, cuestionamientos sobre sus capacidades profesionales, ataques a su apariencia física, amenazas de violencia sexual y campañas orientadas a desacreditar su legitimidad para ocupar espacios de influencia.

Una de las conclusiones centrales del estudio es que la violencia digital no busca únicamente causar daño emocional. Su propósito también es limitar la participación pública de las mujeres. Las investigadoras advierten que muchas víctimas terminan reduciendo su presencia en redes sociales, moderando sus opiniones o abandonando espacios de exposición pública para proteger su seguridad y bienestar. Cuando esa decisión se repite de manera sistemática, el impacto trasciende el ámbito individual y alcanza a la sociedad en su conjunto.

El informe sostiene que la violencia digital representa una amenaza para derechos fundamentales como la libertad de expresión, la participación política y el acceso igualitario a los espacios en los que se construye el debate público. Desde esa perspectiva, el problema deja de ser una cuestión exclusivamente tecnológica para convertirse en un desafío democrático.

Medianálisis destaca que las organizaciones participantes consideran que la violencia digital constituye una de las barreras emergentes para la igualdad de género en la región. La preocupación se relaciona con el crecimiento de campañas organizadas de hostigamiento que utilizan redes sociales, aplicaciones de mensajería y otras plataformas digitales para amplificar discursos de odio y desinformación contra mujeres visibles en la esfera pública.

El documento también advierte sobre la diversidad de prácticas que pueden constituir esta violencia. Además de insultos y amenazas, las agresiones incluyen la difusión no consentida de información personal, la vigilancia digital, la manipulación de imágenes, las campañas de desprestigio, la suplantación de identidad y acciones coordinadas destinadas a intimidar o silenciar voces femeninas. En muchos casos, estas conductas combinan ataques virtuales con riesgos que pueden trasladarse al entorno físico de las víctimas.

La dimensión política del fenómeno ha generado una creciente preocupación entre los organismos internacionales. Estudios recientes de IDEA Internacional señalan que las mujeres que participan en procesos electorales enfrentan formas diferenciadas de violencia digital que recurren a estereotipos de género para cuestionar su liderazgo o su capacidad de representación. Estas prácticas han encontrado nuevas herramientas de difusión mediante sistemas de inteligencia artificial capaces de producir contenidos manipulados con gran rapidez y alcance.

Las organizaciones responsables del informe sostienen que las respuestas institucionales aún avanzan con lentitud frente a la velocidad de la transformación de los entornos digitales. Por ello recomiendan fortalecer los marcos normativos, mejorar los mecanismos de denuncia, ampliar los servicios de acompañamiento a las víctimas e impulsar programas de alfabetización digital que permitan identificar y enfrentar estas formas de violencia.

La responsabilidad también alcanza a las plataformas tecnológicas. El estudio señala la necesidad de que las empresas propietarias de redes sociales y de servicios digitales desarrollen mecanismos más eficaces para detectar campañas coordinadas de acoso, reducir la difusión de contenidos violentos y proteger a quienes enfrentan ataques sistemáticos por motivos de género.

Durante las últimas décadas, las mujeres han ampliado su presencia en la política, el periodismo, la academia, los movimientos sociales y los espacios de liderazgo comunitario en toda Iberoamérica. El informe advierte que esos avances conviven con nuevas formas de exclusión que buscan trasladar al entorno digital las mismas estructuras de desigualdad que históricamente han limitado la participación femenina en la esfera pública.

La investigación concluye que combatir la violencia digital no se limita a proteger a quienes son atacados. También supone garantizar que las mujeres puedan ejercer plenamente sus derechos, expresar opiniones, participar en la deliberación pública y ocupar espacios de liderazgo sin que la intimidación se convierta en el precio de su visibilidad.

Referencias

Fundación Internacional y para Iberoamérica de Administración y Políticas Públicas (FIIAPP), Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y Secretaría General Iberoamericana (SEGIB). (2025). Prevenir la violencia digital contra las mujeres en Iberoamérica. SEGIB. https://segib.org/wp-content/uploads/2025/11/ViolenciaDigitalContraMujeres-ES.pdf

International IDEA. (2023). Violencia política de género en la esfera digital en América Latina. https://www.idea.int/publications/catalogue/html/violencia-politica-de-genero-en-la-esfera-digital-en-america-latina

Medianálisis. (2026, 5 de junio). Las mujeres en cargos públicos son víctimas de violencia digital, según un estudio iberoamericano. https://www.medianalisis.org/mujeres-con-roles-publicos-son-victima-de-violencia-digital-segun-estudio-iberoamericano/

ONU Mujeres. (2020). Violencia contra mujeres y niñas en el espacio digital. ONU Mujeres. https://mexico.unwomen.org/sites/default/files/Field%20Office%20Mexico/Documentos/Publicaciones/2020/Diciembre%202020/FactSheet%20Violencia%20digital.pdf