Académicas, investigadoras y activistas reunidas en el V Coloquio Mujeres Afrodescendientes, celebrado en La Habana, destacaron la necesidad de visibilizar las contribuciones históricas de las mujeres afrodescendientes a la cultura, el conocimiento y la identidad latinoamericana, así como fortalecer su participación en los espacios donde se construye la memoria colectiva.
La historia cultural de América Latina no puede comprenderse sin el aporte de las mujeres afrodescendientes. Desde la preservación de tradiciones orales hasta la música, la gastronomía, la literatura, las prácticas espirituales y los saberes comunitarios, su contribución ha moldeado buena parte de la identidad de la región, aunque durante siglos permaneció escasamente documentada o reconocida.
Esa fue una de las principales reflexiones que atravesaron el V Coloquio Mujeres Afrodescendientes, realizado en La Habana en el marco de las actividades por el Día Internacional de la Mujer Afrolatina, Afrocaribeña y de la Diáspora, un espacio que reunió a especialistas, investigadoras y organizaciones sociales para reflexionar sobre la memoria, la producción de conocimiento y los desafíos que aún enfrenta esta población.
Más allá de analizar las desigualdades históricas, el encuentro puso énfasis en la necesidad de reconocer a las mujeres afrodescendientes como protagonistas en la construcción cultural de América Latina y el Caribe. Las participantes coincidieron en que su legado ha sido fundamental para conservar expresiones artísticas, tradiciones culinarias, formas de organización comunitaria y conocimientos transmitidos de generación en generación, muchos de los cuales hoy forman parte del patrimonio cultural de la región.
La UNESCO ha insistido en esa misma línea mediante el programa Las Rutas de las Personas Esclavizadas, que promueve el estudio de la historia de África y de sus diásporas como herramienta para comprender las contribuciones de las poblaciones afrodescendientes a las sociedades americanas. En julio de este año, la organización impulsó en La Habana un taller internacional orientado a incorporar estos contenidos en la educación mediante el diálogo entre docentes, investigadores, artistas y líderes comunitarios.
Según la UNESCO, integrar la historia y las contribuciones de las comunidades afrodescendientes en los procesos educativos permite combatir estereotipos persistentes y construir una memoria histórica más inclusiva. La organización considera que reconocer estos aportes fortalece la diversidad cultural y favorece una comprensión más amplia de la identidad latinoamericana.
Durante el coloquio de La Habana también se destacó el papel que las mujeres afrodescendientes han desempeñado como guardianas de conocimientos tradicionales. Muchas de ellas han preservado técnicas agrícolas, prácticas medicinales, expresiones musicales, manifestaciones religiosas y formas de organización social que sobrevivieron a la esclavitud y al racismo estructural gracias a la transmisión intergeneracional en las familias y las comunidades.
Las especialistas señalaron que esta herencia cultural rara vez ha ocupado un lugar central en los relatos oficiales de la historia nacional. Por ello, insistieron en que visibilizar la producción intelectual, artística y comunitaria de las mujeres afrodescendientes constituye un paso indispensable para construir narrativas más representativas de la diversidad de América Latina.
La reflexión también alcanzó el ámbito académico. Investigadoras participantes advirtieron que aún existe una disponibilidad limitada de información estadística desagregada sobre las poblaciones afrodescendientes, lo que dificulta dimensionar sus aportes y comprender las brechas que persisten en distintos ámbitos sociales. Contar con mejores datos, afirmaron, también contribuye a preservar la memoria colectiva y orientar políticas culturales más inclusivas.
La conmemoración del Día Internacional de la Mujer Afrolatina, Afrocaribeña y de la Diáspora recuerda, además, el camino recorrido por organizaciones de mujeres negras desde el histórico encuentro celebrado en República Dominicana en 1992, del que surgió una articulación regional que continúa impulsando el reconocimiento de sus derechos y de su contribución a las sociedades latinoamericanas. En la actualidad, esa red reúne a más de doscientas organizaciones en veintitrés países y participa activamente en espacios internacionales relacionados con los derechos humanos, la cultura y las políticas públicas.
Las participantes del encuentro coincidieron en que preservar la memoria afrodescendiente no consiste únicamente en recuperar episodios del pasado. También implica reconocer a las mujeres que continúan creando cultura a través de la literatura, las artes, la investigación, la educación y el trabajo comunitario. Su aporte, señalaron, forma parte del patrimonio vivo de América Latina y constituye una pieza esencial para comprender la riqueza cultural de una región marcada por la diversidad.
Referencias
Aporrea. (2026, 25 de julio). Durante el V Coloquio Mujeres Afrodescendientes en La Habana afloran las desigualdades históricas. https://www.aporrea.org/actualidad/n421417.html
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. (2026, 9 de julio). La UNESCO y la Casa de las Américas impulsan en La Habana nuevas rutas para integrar la Historia General de África en la educación.
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. (2024). La UNESCO impulsa el diálogo sobre los aportes de la comunidad afrodescendiente a la educación en la región.








