En un contexto marcado por el empobrecimiento del debate público, esta obra demuestra que existe pensamiento político profundo y estructurado en las mujeres candidatas a la presidencia y vicepresidencia de la República.
El libro Costa Rica en voz de mujer: pensamiento político de las mujeres candidatas a la Presidencia y Vicepresidencia de la República 2026, publicado por la editorial D3 Ediciones Scientia bajo la coordinación de Inés Revuelta Sánchez, permite, por primera vez, leer ese pensamiento de manera comparada, rigurosa y sin intermediaciones de las mujeres que dieron un paso al frente y postularon, no solo su nombre, también su trayectoria profesional y su liderazgo personal para dirigir los destinos del país.
En la historia política costarricense, como en gran parte de América Latina, las mujeres han participado, han acompañado y han gestionado, pero rara vez han sido leídas como productoras de pensamiento político, como protagonistas. Las elecciones nacionales de 2026 introducen una inflexión relevante, no solo por el número inédito de mujeres candidatas a la presidencia y a las vicepresidencias de la República, sino también por la densidad reflexiva de sus discursos.
Este análisis, elaborado con objetividad periodística desde Revista Petra, propone una lectura crítica de los contenidos de la obra, no desde la lógica electoral ni partidaria, sino desde una pregunta más exigente: ¿cómo piensan el país las mujeres que hoy disputan el poder? ¿Qué diagnostican, qué valores organizan su mirada y qué tipo de futuro consideran legítimo?
El punto de partida se expresa en la forma de interpretar el presente, en los valores que ordenan esa interpretación y en la concepción del poder considerada válida. Leer el pensamiento político de las mujeres exige evitar dos atajos habituales: idealizarlo por el solo hecho de ser femenino o descalificarlo como emocional o accesorio. Ninguno resiste un análisis serio.
Los textos reunidos en Costa Rica en voz de mujer fueron leídos como ensayos políticos breves, no como planes de gobierno. No se evaluaron promesas ni la viabilidad electoral, sino la coherencia interna, la densidad conceptual y el horizonte democrático. El objetivo no es clasificar personas, sino mapear discursos.
El análisis discurrió en torno a cuatro variables constantes: el diagnóstico del presente, el valor ordenador del discurso, la concepción del poder e imagen de futuro. Estas variables permiten comparar sin jerarquizar y detectar convergencias, desplazamientos ideológicos y tensiones internas.
De ahí que uno de los hallazgos más relevantes del libro sea que no reproduce la polarización ideológica extrema que domina el debate público contemporáneo. Hay un gran grupo en el centro democrático, con dos tendencias principales: una hacia la izquierda social moderada (enfocada en la justicia, el cuidado y los derechos) y otra hacia el reformismo institucional de derecha (centrado en la eficiencia y la modernización del Estado).
El mapa se organiza a partir de dos ejes analíticos:
- La división entre izquierda y derecha se entiende en función de variables como la justicia social, la redistribución y los derechos, frente a temas como el orden institucional, la legalidad y la seguridad jurídica.
- La dicotomía ética/cuidado–eficiencia/control permite leer cómo se concibe el ejercicio del poder.
La mayoría de las autoras se ubica en la parte alta del eje ético. Ellas conciben la política como responsabilidad moral antes que como mera administración. Incluso aquellas con énfasis en la eficiencia o la seguridad articulan su discurso desde la legitimidad democrática, no desde lógicas autoritarias.
Los hallazgos principales del análisis de los ensayos son los siguientes:
La ética como categoría política: un rasgo transversal del pensamiento expresado es la centralidad de la ética, el cuidado y la dignidad humana como fundamentos del poder. La política aparece menos asociada a la dominación y más a la responsabilidad sobre la vida social.
Crítica estructural sin ruptura antidemocrática: las autoras identifican fracturas profundas, desigualdad, exclusión, desgaste institucional, pérdida de confianza, pero evitan discursos de demolición del sistema democrático. La crítica es severa. No obstante, apunta a transformar, reformar o reequilibrar, no a destruir.
Tensiones entre pensamiento y estructura partidaria: en varios casos, el pensamiento expresado es más progresista, ético o social que la tradición ideológica del partido que las postula. Este desajuste no debilita la obra; al contrario, la vuelve periodísticamente potente, pues revela disputas internas y desplazamientos ideológicos en curso.
Ruptura con el canon político tradicional: el discurso que emerge no glorifica la épica del poder ni el conflicto permanente. Desplaza el eje desde la autoridad hacia la legitimidad, desde el control hacia la responsabilidad, desde la promesa hacia el sentido. Es una ruptura silenciosa, pero profunda, con el canon político masculino tradicional.
El análisis elaborado no sostiene que todos los textos tengan el mismo nivel de elaboración ni que todas las visiones estén igualmente desarrolladas. La crítica aquí es intelectual, no destructiva: se interrogan los aportes por la densidad de las ideas, por la coherencia entre diagnóstico y horizonte, por la claridad del proyecto democrático implícito.
Lo que sí queda claro es que hay un pensamiento político profundo. No improvisación ni mera repetición de consignas. En un contexto de empobrecimiento del debate público, este dato no es menor: eleva el estándar de lo que se espera del liderazgo político, independientemente del resultado electoral.
El análisis versa sobre los siguientes aspectos: primero, el campo de gravedad se interpreta como ideológico; segundo, el eje dominante con los temas anclas que materializan su campo de gravedad; tercero, el porte positivo central de su ensayo, como acción política y, por último, la disonancia entre el partido y el pensamiento establece un punto de tensión valioso para interpretar que las mujeres tienen una agenda propia, un interés democrático por encima de una organización.
El cuadro que se presenta a continuación analiza el centro de gravedad discursiva del pensamiento político de cada autora y la disonancia (en caso de existir) entre dicho pensamiento y la tradición, la narrativa o la práctica histórica del partido que representa.
La disonancia no implica contradicción ni juicio de valor, sino una distancia analítica entre el discurso individual y el marco partidario, el cual puede ser afín al pensamiento de la candidata o presentar disonancias ideológicas o programáticas.
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Autora |
Centro de gravedad discursiva |
Núcleo de tesis |
Palabras clave / énfasis |
Disonancia probable con marco partidario |
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Ana Virginia Calzada |
Centro humanista / ético |
Ética pública, dignidad, “hacer Estado” con sentido humano. |
Valores, deber, respeto, institucionalidad. |
Si el partido privilegia el cálculo electoral o la consigna, su marco ético queda “más alto” que la operación política. |
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Andrea Centeno Rodríguez |
Centro-progresista |
Reformas con enfoque social y modernización institucional. |
Derechos, igualdad, modernización |
Tensión si el partido es más conservador o economicista: su énfasis en los derechos puede quedar subrepresentado. |
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Claudia Dobles Camargo |
Centro-progresista (sistémico) |
Transformación estructural (movilidad, territorio y Estado) con visión de largo plazo. |
Planificación, sostenibilidad, sistemas. |
Disonancia si el partido opera a corto plazo: su “visión país” requiere consistencia técnica y fiscal sostenida. |
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Evita Arguedas Maklouf |
Izquierda democrática/social |
Justicia social y derechos como infraestructura democrática. |
Redistribución, garantías, Estado social. |
Choque si el partido es moderado/centrista: su lectura es más confrontativa con la desigualdad estructural. |
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Hazel Arias Mata |
Izquierda democrática/social |
Seguridad humana y protección social como políticas públicas. |
Cuido, equidad, derechos, bienestar. |
Tensión si el partido prioriza el “orden” sin inversión social: su enfoque exige músculo institucional y presupuesto. |
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Heilen Díaz Gutiérrez |
Centro humanista/renovador |
Visibilizar la doble/triple jornada y convertirla en agenda estatal. |
Tiempo, cuido, empleo, paridad. |
Disonancia si el partido reduce lo social a “emprendedurismo”: ella pide sistema y corresponsabilidad, no retórica. |
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Jeimy Castro Valverde |
Izquierda democrática/clase trabajadora |
Trabajo remunerado más socialización del cuido y más derechos sexuales y reproductivos. |
Empleo, salario, cuido, aborto, violencia. |
Alta disonancia con partidos conservadores o promercado: su propuesta es abiertamente antineoliberal y de derechos. |
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Karen Segura Fernández |
Derecha institucional / seguridad |
Recuperación del orden con tecnología, control y una oferta estatal focalizada. |
Fronteras, megaoperativos, cárceles. |
Tensión si el partido promete “mano dura” sin una prevención real: su enfoque combina prevención, pero el énfasis operativo domina. |
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Laura Fernández Delgado |
Centro-liberal / continuidad estatal |
Defender logros macroeconómicos, eficiencia, Estado “que rinde” y continuidad. |
Crecimiento, deuda, inversión, eficiencia. |
Disonancia si el partido tiene fricciones con la equidad/género: su foco macro puede leerse como distante de brechas sociales concretas. |
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Luz Mary Alpízar Loaiza |
Centro-progresista |
Defender la democracia con diálogo y valores; equidad como agenda nacional. |
Institucionalidad, diálogo, equidad. |
Tensión si el partido deriva al populismo o al ataque institucional: su texto es “proinstitución” y antirruptura. |
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Marcela Ortiz Bonilla |
Centro humanista / seguridad humana |
Seguridad como derecho a la vida y estrategia multidimensional. |
Vida, dignidad, prevención, tecnología, mujeres. |
Disonancia si el partido se queda en la represión: ella exige un paradigma integral (económico–social–comunitario–político). |
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Margarita Salas Guzmán |
Centro-progresista (pluralista) |
“Quepan muchos mundos”: paz con prevención, clima con movilidad/energía, cuido reconocido. |
Cultura de paz, transporte público, cuidados. |
Tensión con marcos fiscales restrictivos o con visiones punitivas: su propuesta es preventiva y de inversión pública sostenida. |
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Maricela Morales Mora |
Derecha institucional/familista |
Sociedad “con rostro de mujer” desde familia, comunidad, orden moral |
Familia, rectitud, salud, protección, niñez. |
Disonancia si el partido instrumentaliza “familia” sin una política social efectiva: su texto requiere un Estado protector y normativo. |
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Maritza Bustamante Venegas |
Izquierda democrática/social |
Educación como base, igualdad sustantiva, sostenibilidad con enfoque territorial. |
Brechas, docentes, equidad, ambiente. |
Tensión si el partido prioriza el mercado sobre la inversión social: su ruta es redistributiva y de Estado activo. |
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Natalia Díaz Quintana |
Centro-liberal/reformista |
Volver a creer: seguridad más educación, meritocracia y Estado aliado del productor. |
Mérito, trámites, productividad, territorio. |
Riesgo de disonancia si el partido es solo tecnocracia: necesita un equilibrio explícito con protección social para no verse “fría”. |
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Nora González Chacón |
Centro-progresista (feminista) |
Feminizar la política: desmontar el poder masculinizado; derechos habilitantes. |
Paridad, cuidados, salud, trabajo, lenguaje. |
Disonancia intensa con los partidos conservadores: enfoque feminista estructural (incluye el lenguaje y la crítica a la RAE). |
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Rosalía Brown Young |
Centro humanista con eje territorial afrocostero |
Educación, emprendimiento, desarrollo costero como equidad real. |
Costas, Limón, oportunidades, identidad. |
Disonancia si el partido es centralista: su agenda exige territorializar la inversión y priorizar las costas como “una sola Costa Rica”. |
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Shirley González Mora |
Centro humanista / comunitario |
Reconstrucción del tejido social: seguridad desde la prevención territorial. |
Comunidad, vivienda, salud mental, ética. |
Tensión si el partido busca soluciones “rápidas” policiales: ella pone el peso en el territorio, los cuidados y la salud psicosocial. |
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Tania Molina Rojas |
Centro-progresista (seguridad humana) |
Seguridad como resultado del desarrollo: educación, cuido, empleo, equidad. |
Educación, redes de cuido, técnica, cero femicidios. |
Disonancia si el partido cae en el punitivismo: ella rechaza explícitamente la seguridad “desde el miedo” y exige integralidad. |
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Xinia Chaves Quirós |
Centro-progresista productivo |
Ecosistemas productivos (agro), juventud, educación y pacto con las mujeres. |
Agro, productividad, jóvenes, STEAM. |
Disonancia si el partido es solo proempresa: su texto exige “inclusión” real (mujeres, jóvenes y territorio) y políticas activas. |
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Yolanda Fernández Ochoa |
Centro humanista/ética pública |
Ser mujer en política implica representación. Se necesitan una economía inclusiva, más cuidado y un Estado moderno. |
Ética, transparencia, pymes, cuido, educación. |
Disonancia si el partido es retórico: su texto pide “hechos” (estado digital/eficiente) y anclaje territorial (servicios y brechas). |
Fuente: Elaboración propia con base en el libro “Costa Rica en voz de mujer: pensamiento político de las mujeres candidatas a la Presidencia y Vicepresidencia de la República”. D3 Ediciones Scientia. 2026.
Más allá de quién gane o pierda, Costa Rica en voz de mujer es un libro que quedará como documento de época, una memoria viva que marca un hito en la vida democrática del país y establece un derrotero único en América Latina. No porque todas estas mujeres lleguen al poder, sino porque han dejado registro de cómo una generación de liderazgos femeninos piensa el país y el poder en un momento de crisis democrática y de reconfiguración social.
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