Una preparación física adecuada, una alimentación planificada y una hidratación correcta antes, durante y después de la caminata ayudan a prevenir el agotamiento, la deshidratación, los calambres musculares y las molestias gastrointestinales.
Cada año, miles de personas emprenden la tradicional Romería hacia la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles en Cartago, recorriendo desde pocos hasta decenas de kilómetros como parte de una de las manifestaciones de fe más importantes del país. Sin embargo, es importante recordar que, además de la motivación y la preparación espiritual, quienes participen deben prepararse física y nutricionalmente para reducir el riesgo de lesiones, deshidratación y agotamiento.
De acuerdo con Francisco Herrera Morales, nutricionista de la Cooperativa Dos Pinos, una caminata de varias horas representa un esfuerzo considerable para el organismo, por lo que una adecuada planificación antes, durante y después del recorrido puede marcar la diferencia para completar la peregrinación de forma segura.
«Muchas personas se preparan para la Romería únicamente el mismo día, cuando en realidad el cuerpo necesita un proceso previo de adaptación. La alimentación y la hidratación también deben planificarse, ya que son fundamentales para mantener la energía, favorecer el rendimiento físico y facilitar la recuperación posterior», explicó Herrera.
Siete recomendaciones para una Romería más segura
- Prepare su cuerpo con anticipación: No espere hasta el día de la Romería para caminar largas distancias. Lo recomendable es realizar caminatas progresivas durante las semanas previas para fortalecer la resistencia física y acostumbrar los músculos y las articulaciones al esfuerzo.
- Planifique su alimentación: La alimentación también forma parte de la preparación. Evite improvisar o salir sin haber comido, ya que esto puede provocar fatiga, bajo rendimiento físico o molestias digestivas durante el recorrido.
- Consuma una comida completa antes de iniciar: Entre dos y cuatro horas antes de comenzar la caminata, procure consumir una comida balanceada que incluya: carbohidratos, proteínas de alta calidad, grasas saludables, frutas y vegetales.
Posteriormente, entre 30 y 90 minutos antes de iniciar, puede consumir una merienda ligera rica en carbohidratos de rápida absorción, como un banano con leche, un emparedado o algunas galletas, para contar con energía disponible desde el inicio del recorrido.
- Mantenga una hidratación constante: No espere a tener sed para hidratarse. Durante toda la caminata, es importante beber agua en pequeñas cantidades y con frecuencia. En recorridos largos, especialmente a altas temperaturas o cuando hay una pérdida importante de sudor, las bebidas con electrolitos pueden contribuir a reponer minerales como el sodio y el potasio.
- Lleve alimentos que aporten energía: Durante la caminata, es recomendable consumir pequeñas porciones de alimentos fáciles de transportar y ricos en carbohidratos, como banano, barras de cereal, granola y pasas.
Estos alimentos ayudan a mantener los niveles de energía durante el recorrido.
- Evite experimentar con alimentos nuevos: El día de la Romería no es el momento para probar productos o comidas diferentes a las habituales. Consumir alimentos desconocidos puede provocar molestias gastrointestinales que afecten la caminata.
- Recupere correctamente su organismo: Una vez finalizado el recorrido, el cuerpo necesita reponer líquidos, energía y proteínas para favorecer la recuperación muscular.
Además de mantenerse hidratado, es recomendable consumir alimentos ricos en carbohidratos y proteínas. Opciones como un sándwich con atún, un yogurt con fruta o un vaso de leche son alternativas que ayudan a recuperar parte de los nutrientes perdidos durante el esfuerzo físico.
«Después de una actividad física prolongada, no solo debemos pensar en reponer agua. El organismo también necesita proteínas de alta calidad y minerales como el calcio y el potasio para favorecer la recuperación muscular. La leche aporta naturalmente cerca del 87% de agua, además de proteínas, calcio, fósforo, potasio y vitaminas esenciales, por lo que constituye una excelente alternativa dentro de una alimentación balanceada posterior a la caminata», agregó Herrera.
El especialista recordó que la Romería representa un esfuerzo físico importante para muchas personas, por lo que una preparación adecuada, acompañada de una alimentación equilibrada y una hidratación constante, permitirá vivir esta tradición con mayor bienestar y seguridad.








