El desacuerdo no es antagónico a la sororidad, porque la palabra intrínsicamente promueve la sinceridad, que jamás debería ser sustituida por la negligencia derivada del silencio y la inacción
He tenido la oportunidad de hablar en múltiples ocasiones sobre el significado de la palabra sororidad, pero hoy quiero aclarar lo que esta poderosa palabra no es y en lo que no debería transmutar.
Resulta que se está convirtiendo en un pronunciamiento frecuente la acusación de mujeres hacia mujeres de “no eres sorora”, cuando una de ellas, ya sea amiga, compañera o conocida, comete un error y se le intenta corregir; cuando no se está de acuerdo con una posición y por consiguiente no se apoya, o cuando no se concede una petición por determinada razón o juicio.
Recientemente oí a una persona decir que una jueza “no fue sorora” porque “es mujer como yo, y debió ponerse de mi lado”, indistintamente de la falta que presuntamente había cometido.
¿Quién dijo que sororidad es que las mujeres aceptemos, sin chistar, los errores, inoperancia,incapacidad o torpeza de otras mujeres, solo por el hecho de compartir el mismo sexo?
La sororidad tiene su origen etimológico en la palabra latina «soror«, que significa «hermana», término que se utiliza para expresar fraternidad y una relación de apoyo mutuo entre mujeres. Esa relación siempre debe basarse en el respeto y la tolerancia a disentir. El desacuerdo no es antagónico a la sororidad, porque la palabra intrínsicamente promueve la sinceridad, que jamás debería ser sustituida por la negligenciaderivada del silencio y la inacción.
Ver que una amiga hace algo incorrecto, que una colega comete un error, que una compañera omite un detalle relevante, y mantenerse callada, es una complicidad malévola. Tampoco se trata de gritar a los cuatro vientos su equivocación, pero se debe guiar hacia la búsqueda de la rectificación.
La sororidad es el pacto de mujeres apoyando a otras mujeres con críticas constructivas, con discusiones a veces pasivas y en ocasiones enérgicas. Implica intercambiar ideas y conocimientos, impulsar el desarrollo humano y la calidad de vida de mujeres con mujeres y hacia mujeres, bajo el principio de reciprocidad en comprensión, empatía y aprecio.
Esta palabra no significa sumisión al pensamiento o voluntad de otra mujer, tampoco incondicionalidad a ella, porque es incongruente con lo absoluto, total eilimitado.
Si hemos luchado -toda la vida- por ser iguales a los hombres, en derechos y oportunidades, también debemos ser iguales entre las mujeres, con derecho a pensar con libertad sin que nadie nos culpe, como si fuera un pecado capital, de no practicar la sororidad, por el simple hecho de pensar diferente a ella o no apoyar a aquella, cuando ese pensamiento y esa acción se sostiene con la verdad y el respeto que merece todo ser humano.
Sigamos impulsando la igualdad y la equidad, pensando en voz alta, unidas, honrando el verdadero significado de la sororidad, sin que se inmute y se convierta en un arma contra nosotras mismas.
Foto: Elle Hughes








