El Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Sexual en los Conflictos recuerda que miles de mujeres y niñas continúan enfrentando agresiones sexuales en contextos de guerra, desplazamiento y crisis humanitaria. Organismos internacionales advierten de que sus efectos se extienden mucho más allá del fin de los enfrentamientos armados.
Las violaciones, la esclavitud sexual, los embarazos forzados, los matrimonios impuestos y otras agresiones sexuales han acompañado numerosos conflictos armados a lo largo de la historia. Durante décadas fueron consideradas daños colaterales inevitables de la guerra. Hoy, organismos internacionales y organizaciones de derechos humanos sostienen que forman parte de estrategias deliberadas de terror, control y sometimiento dirigidas contra comunidades enteras.
La Organización de Mujeres de la Intersindical Región Murciana señala que las agresiones sexuales en contextos de guerra buscan mucho más que dañar a las víctimas directas. Su objetivo es sembrar miedo, provocar desplazamientos forzados, romper vínculos familiares y destruir la cohesión social de comunidades enteras. Las mujeres y las niñas suelen figurar entre las poblaciones más expuestas a estas formas de violencia.
La evidencia recopilada por organismos internacionales muestra que los impactos no cesan cuando cesan los enfrentamientos. Las consecuencias físicas, psicológicas, económicas y sociales pueden prolongarse durante años, afectando la salud, la educación, la autonomía económica y la participación comunitaria de las sobrevivientes.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha señalado que la violencia sexual responde a relaciones estructurales de desigualdad y discriminación de género que atraviesan las sociedades. En contextos de conflicto armado, esas desigualdades preexistentes suelen profundizarse, lo que incrementa los riesgos para mujeres, niñas y adolescentes.
Las niñas enfrentan vulnerabilidades particulares. La ruptura de los sistemas de protección, el desplazamiento forzado, la separación familiar y el acceso limitado a los servicios de salud y educación incrementan los riesgos de explotación, abuso y violencia sexual. Organismos internacionales han advertido de que estas situaciones pueden generar consecuencias que acompañan a las víctimas durante gran parte de sus vidas.
La conmemoración de este año coincide con conflictos que continúan generando preocupación internacional debido a las denuncias de violencia sexual contra la población civil. Naciones Unidas y diversas organizaciones humanitarias han alertado sobre la situación en Sudán, donde la guerra iniciada en 2023 ha estado acompañada de denuncias de violaciones, secuestros y otras formas de violencia sexual contra mujeres y niñas. Informes recientes también han documentado riesgos similares en otros escenarios de conflicto, incluidos el este de la República Democrática del Congo y diversas crisis humanitarias en las que millones de personas permanecen desplazadas.
La persistencia de estas violencias demuestra que la protección de las mujeres y las niñas sigue siendo uno de los mayores desafíos de la comunidad internacional. Cada 19 de junio recuerda que la violencia sexual no constituye una consecuencia inevitable de la guerra. Se trata de una violación de derechos humanos que continúa afectando a miles de personas y cuyos efectos suelen perdurar mucho tiempo después de que cesan los combates.
Referencias
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). (s.f.). Violencia sexual. Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe. https://oig.cepal.org/sites/default/files/20184_violenciasexual.pdf
Intersindical Región Murciana. (2026, 16 de junio). Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Sexual en los Conflictos. Organización de Mujeres de la Intersindical Región Murciana. https://intersindicalrm.org/om/dia-internacional-para-la-eliminacion-de-la-violencia-sexual-en-los-conflictos-2/








