Especialistas advierten que la pobreza, la violencia familiar, la exclusión social y la trata de personas continúan impulsando el trabajo infantil en Perú. Las niñas enfrentan, además, riesgos específicos relacionados con el trabajo doméstico no remunerado, la explotación sexual y otras formas de violencia que suelen permanecer invisibilizadas.

El trabajo infantil continúa siendo uno de los principales desafíos para la protección de los derechos de la niñez y la adolescencia en Perú. Aunque el país cuenta con un marco jurídico que prohíbe las formas de trabajo que ponen en riesgo la salud, la educación y el desarrollo integral de las personas menores de edad, más de un millón de niñas, niños y adolescentes continúan realizando actividades laborales que limitan sus oportunidades de desarrollo y perpetúan condiciones de vulnerabilidad.

La docente e investigadora Fiorella Iveth Franco Bocanegra, de la Escuela de Derecho de la Universidad César Vallejo, señala que el trabajo infantil no puede explicarse únicamente por la pobreza. Aunque las dificultades económicas siguen siendo uno de los principales factores asociados a esta problemática, existen otras condiciones estructurales que favorecen la incorporación temprana de niñas, niños y adolescentes al trabajo, entre ellas la exclusión social, el acceso limitado a servicios públicos, la inseguridad alimentaria y la precariedad laboral que enfrentan numerosas familias.

Datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática indican que durante 2023 el 25,8 % de la población entre los 5 y los 17 años realizó algún tipo de actividad laboral, lo que representa más de 1,2 millones de niñas, niños y adolescentes. Además, el 27 % manifestó que trabajaba para contribuir a los ingresos familiares, mientras que las mayores tasas de trabajo infantil continúan registrándose en las zonas rurales de la sierra y la selva peruana.

La investigación destaca que la violencia en el entorno familiar constituye otro de los factores que incrementan el riesgo de trabajo infantil. Situaciones de maltrato físico, psicológico o sexual, abandono y negligencia pueden llevar a que muchas personas menores de edad permanezcan durante largas jornadas fuera del hogar o busquen mecanismos propios de subsistencia, lo que aumenta la probabilidad de abandonar la escuela y de quedar expuestas a otras formas de vulneración de derechos.

Según el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, a través del Programa Nacional Warmi Ñan, durante 2023 se atendieron más de 170.000 casos de violencia contra integrantes del grupo familiar y de violencia sexual. Entre las víctimas se encontraban miles de niñas, niños y adolescentes, lo que evidencia la necesidad de fortalecer los sistemas de protección integral de la infancia.

La trata de personas constituye una de las expresiones más graves de esta problemática. De acuerdo con información oficial del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, durante 2024 ingresaron 94 personas menores de edad, víctimas de trata, a las Unidades de Protección Especial. La mayoría correspondía a adolescentes de entre 12 y 17 años, cuyos casos estaban vinculados principalmente a la explotación laboral y a la explotación sexual.

Aunque el trabajo infantil afecta tanto a niños como a niñas, los organismos internacionales advierten que sus manifestaciones suelen ser distintas. Mientras los niños aparecen con mayor frecuencia en actividades agrícolas, ganaderas, forestales o de comercio informal, muchas niñas permanecen invisibilizadas porque realizan extensas jornadas de trabajo doméstico y de cuidados en el hogar o son captadas por redes de explotación sexual. Estas situaciones reducen sus posibilidades de continuar estudiando, incrementan el riesgo de uniones tempranas y profundizan las desigualdades de género desde la infancia.

La Organización Internacional del Trabajo y UNICEF han señalado que la erradicación del trabajo infantil requiere políticas públicas que incorporen esta perspectiva de género, fortalezcan la permanencia escolar y desarrollen sistemas de protección capaces de responder a las distintas formas de vulnerabilidad que enfrentan niñas, niños y adolescentes.

En Perú, el desafío adquiere especial relevancia en departamentos como Huancavelica, Cajamarca, Huánuco, Puno, Loreto y Amazonas, donde históricamente se concentran los mayores índices de trabajo infantil. En estos territorios confluyen la pobreza, la limitada cobertura de servicios públicos, la migración, el empleo informal y las dificultades para acceder a una educación de calidad, factores que incrementan el riesgo de incorporación temprana al trabajo.

La investigadora sostiene que enfrentar esta problemática exige una respuesta coordinada entre el Estado, las instituciones educativas, las familias, el sector privado y la sociedad. Reducir la pobreza, generar empleo digno para las personas adultas, fortalecer los sistemas de protección social, prevenir la violencia familiar y combatir la trata de personas forman parte de las acciones necesarias para garantizar que la infancia transcurra en condiciones que favorezcan el aprendizaje, el desarrollo integral y el ejercicio pleno de sus derechos.

Referencias 

Instituto Nacional de Estadística e Informática. (2024). Perú: Indicadores de trabajo infantil, 2023. Gobierno del Perú. https://www.inei.gob.pe/

Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables. (2025). Reporte estadístico del Programa Nacional Warmi Ñan. Gobierno del Perú. https://www.gob.pe/mimp

Organización Internacional del Trabajo & UNICEF. (2021). Trabajo infantil: Estimaciones mundiales 2020, tendencias y el camino a seguir. Organización Internacional del Trabajo. https://www.ilo.org/global/publications/books/WCMS_797515/lang–es/index.htm

Universidad César Vallejo. (2026, 7 de julio). Trabajo infantil en el Perú: una problemática que trasciende la pobreza. https://www.ucv.edu.pe/noticias/trabajo-infantil-en-el-peru

UNICEF. (2021). Trabajo infantil: Estimaciones mundiales 2020, tendencias y el camino a seguir. https://www.unicef.org/reports/child-labour-2020-global-estimates-trends-and-road-forward