La dirigente sindical y feminista estadounidense de ascendencia mexicana murió a los 96 años. Cofundadora del movimiento que dio origen a United Farm Workers y creadora del lema «Sí, se puede», dedicó más de siete décadas a la organización de trabajadores agrícolas y a la defensa de los derechos de las mujeres y las comunidades latinas.

Dolores Huerta, una de las principales figuras del movimiento sindical y de los derechos civiles en Estados Unidos, falleció este miércoles, 28 de octubre de 2026, a los 96 años. Su familia confirmó la noticia mediante un comunicado difundido en sus redes sociales y solicitó privacidad durante el duelo. La dirigente deja una trayectoria estrechamente vinculada con las conquistas laborales de los trabajadores agrícolas y la participación política de las comunidades latinas.

Nacida el 10 de abril de 1930 en Dawson, Nuevo México, Dolores Clara Fernández Huerta creció en Stockton, California, después de que sus padres se separaran. Su madre, Alicia Chávez, administró un restaurante y un hotel, además de participar en organizaciones comunitarias. Huerta reconocería más tarde la influencia de aquella mujer independiente y comprometida con su comunidad en la formación de sus convicciones feministas.

Estudió para convertirse en profesora, pero su experiencia en el aula cambió el rumbo de su vida. Muchos de sus alumnos eran hijos de trabajadores agrícolas que llegaban a clase sin haber comido o sin disponer de calzado adecuado. Consideró que podía contribuir a mejorar sus condiciones de vida mediante la organización de sus familias y abandonó la docencia para dedicarse al trabajo comunitario.

En 1955 comenzó a participar en la Community Service Organization, una organización dedicada a promover los derechos civiles y la participación política de la población latina. Allí conoció a César Chávez, con quien compartió el interés por mejorar las condiciones de los trabajadores del campo. En 1960 organizó la Agricultural Workers Association y, dos años después, ambos fundaron la National Farm Workers Association, antecedente de United Farm Workers (UFW).

La organización desempeñó un papel fundamental en las movilizaciones agrícolas de California. En 1965, trabajadores filipinos iniciaron una huelga en los viñedos de Delano para exigir mejores salarios. La asociación encabezada por Huerta y Chávez se incorporó a la protesta y ambas organizaciones terminaron uniéndose. La campaña de huelgas y boicots a la uva se prolongó durante cinco años y consiguió acuerdos colectivos que mejoraron las condiciones laborales de miles de trabajadores.

Huerta fue una de las principales negociadoras del movimiento. Participó en la organización de boicots nacionales, en las conversaciones con productores agrícolas y en la promoción de reformas legislativas. Su trabajo contribuyó a la aprobación de la Ley de Relaciones Laborales Agrícolas de California de 1975, que reconoció el derecho de los trabajadores del campo a organizarse y negociar colectivamente.

Su liderazgo se desarrolló en un entorno sindical predominantemente masculino. Como mujer y madre de once hijos, se enfrentó a cuestionamientos sobre su autoridad, su capacidad de negociación y sus responsabilidades familiares. Aun así, ocupó puestos clave en la dirección de las campañas y defendió una agenda que incluía las necesidades específicas de las trabajadoras agrícolas, incluida su exposición a la violencia sexual.

La dimensión feminista de su trayectoria adquirió un significado especialmente doloroso en marzo de 2026, cuando denunció públicamente haber sufrido violencia sexual por parte de César Chávez durante la década de 1960. En un comunicado difundido tras una investigación del New York Times sobre acusaciones de abusos contra el dirigente sindical, Huerta relató dos episodios: en el primero, afirmó que fue manipulada y presionada para mantener relaciones sexuales; en el segundo, sostuvo que fue forzada contra su voluntad.

Explicó que ambas situaciones dieron lugar a embarazos y que decidió que los niños fueran criados por otras familias. Durante aproximadamente seis décadas mantuvo en secreto aquellas experiencias porque temía que su revelación perjudicara al movimiento por los derechos de los trabajadores agrícolas.

La dirigente señaló que los testimonios de otras mujeres, incluidas personas que denunciaron abusos sufridos cuando eran menores de edad, la llevaron a romper su silencio. También manifestó que las acciones atribuidas a Chávez no debían utilizarse para desconocer las conquistas laborales alcanzadas por miles de trabajadores y organizadores.

Sus declaraciones abrieron una revisión pública de la figura de Chávez y de las relaciones de poder dentro del movimiento sindical. Para Huerta, significaron además el reconocimiento de una experiencia de violencia que había mantenido separada de su trayectoria pública durante buena parte de su vida.

Su compromiso con los derechos de las mujeres se extendió a la participación política, el acceso a la educación y la representación de las comunidades latinas. En 2003, fundó la Dolores Huerta Foundation, dedicada a la organización comunitaria, la formación de liderazgos y la promoción de derechos civiles, especialmente entre poblaciones con menores oportunidades de participación.

Entre sus reconocimientos se encuentran el Premio Eleanor Roosevelt de Derechos Humanos, recibido en 1998, y la Medalla Presidencial de la Libertad, que le otorgó Barack Obama en 2012. En 1993 se convirtió en la primera latina incorporada al National Women’s Hall of Fame de Estados Unidos.

Su nombre también quedó asociado a una de las consignas más conocidas de los movimientos sociales contemporáneos. En 1972, durante una campaña contra las restricciones a la organización sindical en Arizona, Huerta comenzó a utilizar la expresión «Sí, se puede», que posteriormente trascendió el sindicalismo agrícola y fue adoptada por organizaciones sociales y campañas políticas en distintos países.

Dolores Huerta continuó participando en actividades públicas hasta una edad avanzada. Su trabajo reunió la defensa de mejores salarios y condiciones laborales con las demandas de igualdad racial, derechos de las personas inmigrantes y autonomía de las mujeres. La organización comunitaria fue el instrumento que utilizó durante décadas para impulsar cambios concretos en las condiciones de vida de quienes trabajaban en el campo estadounidense.

Su fallecimiento cierra una etapa de la historia del sindicalismo agrícola en Estados Unidos. Permanecen las organizaciones que ayudó a construir, las reformas por las que trabajó y una experiencia personal que, revelada al final de su vida, también obliga a examinar cómo se ejercía el poder dentro de los movimientos que defendían la justicia social.

Referencias

Associated Press. (2026, 28 de octubre). Dolores Huerta, pioneering labor organizer and civil rights icon, dies at 96. https://www.azfamily.com/2026/10/28/dolores-huerta-pioneering-labor-organizer-civil-rights-icon-dies-96/

Cheang, K. L. (2026, 28 de octubre). Dolores Huerta, iconic labor activist behind United Farm Workers, dies at 96. San Francisco Chronicle. https://www.sfchronicle.com/california/article/dolores-huerta-obituary-22321360.php

Dolores Huerta Foundation. (s. f.). Dolores Huerta. https://doloreshuerta.org/dolores-huerta/

EFE. (2026, 19 de marzo). Dolores Huerta acusa a su compañero de lucha sindical César Chávez de abusarla sexualmente. https://efe.com/mundo/2026-03-19/dolores-huerta-acusa-abuso-sexual-cesar-chavez-derechos-civiles/

National Park Service. (s. f.). Dolores Huerta. https://www.nps.gov/people/dolores-huerta.htm

Smithsonian Institution. (2018, 10 de abril). Dolores Huerta: A Latina civil rights icon. https://www.si.edu/collections/snapshot/dolores-huerta-latina-civil-rights-icon

U.S. Department of Labor. (s. f.). Dolores Huerta. https://beta.dol.gov/about/history/hall-honor-inductees/dolores-huerta