En el cementerio de la Recoleta, en Buenos Aires, dos esculturas conservan el desacuerdo de un matrimonio del siglo XIX. Tiburcia López Camelo quiso que su imagen permaneciera de espaldas a la de su esposo, Salvador María del Carril, uno de los hombres más influyentes de la política argentina.

Como al final de una novela de realismo mágico latinoamericano, Salvador María del Carril permanece sentado en uno de los mausoleos del cementerio de la Recoleta, bajo un imponente monumento de mármol. Detrás de él, el busto de su esposa, Tiburcia Dominga López Camelo, mira en dirección opuesta. La disposición de ambas figuras guarda la historia de desacuerdos matrimoniales que, según la tradición, ni siquiera la muerte logró resolver.

Del Carril fue vicepresidente de la Confederación Argentina entre 1854 y 1860, durante el gobierno de Justo José de Urquiza. Tiburcia también pertenecía a una familia acomodada y ambos tuvieron siete hijos. La Biblioteca del Congreso de la Nación Argentina documenta que su matrimonio estuvo marcado por profundas desavenencias y que ella dejó constancia de su voluntad de que su busto fuera colocado de espaldas al de su marido. 

La versión más difundida atribuye el conflicto a las diferencias económicas entre la pareja. Del Carril habría publicado un aviso en los periódicos para informar a los comerciantes de que dejaría de responder por las deudas contraídas por su esposa, quien era una compradora compulsiva. Tiburcia habría considerado aquella exposición pública una humillación y, después del incidente, habría decidido no volver a dirigirle la palabra durante los veinte años que, posteriormente, convivieron bajo el mismo techo. 

La historia del silencio matrimonial aparece en diversas crónicas; también se le atribuyen respuestas desafiantes tras la muerte de Del Carril. Son episodios transmitidos por la tradición que conviene distinguir de la documentación patrimonial del mausoleo. 

Salvador María del Carril murió en 1883. Tiburcia sobrevivió quince años y falleció en 1898. El registro patrimonial del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires identifica a Tiburcia como la persona de origen de la titularidad perpetua de la bóveda familiar y a Camilo Pomairone como el constructor del monumento. 

La decisión de colocar su busto de espaldas adquiere un simbolismo y un mensaje cifrado para las futuras generaciones, considerando la época. En esos tiempos, el matrimonio otorgaba al marido una posición de autoridad en la vida familiar, y más aún considerando la posición política y de autoridad de su marido; sin embargo, Tiburcia dispuso cómo quería aparecer junto a él tras su muerte.

«No quiero mirar en la misma dirección que mi marido por toda la eternidad» es una frase que la Biblioteca del Congreso recoge de Tiburcia y resume su lapidaria posición.

La historia suele presentar a Tiburcia como una esposa caprichosa, derrochadora o incapaz de perdonar. Esas descripciones reproducen una mirada machista sobre su conducta que merece examinarse con cautela, pues no era costumbre que una mujer dispusiera de dinero y, mucho menos, tomara decisiones sobre su hogar, en el cual, para ella, debían predominar los lujos y la opulencia. Más allá de la disputa económica, su decisión funeraria permite observar a una mujer de la élite argentina que utilizó los recursos a su alcance para expresar públicamente su desacuerdo.

En la Recoleta, el monumento recuerda la trayectoria de un vicepresidente argentino, pero también conserva la voluntad de una mujer que rechazó ser representada en la reconciliación con él. No quería aparecer en el mausoleo familiar como una postal de un matrimonio falso, impecable y políticamente correcto; por eso, Tiburcia no quiso compartir su mirada con Salvador María del Carril. Y así permanece, más de un siglo después, en un perpetuo desacuerdo. 

Referencias

Biblioteca del Congreso de la Nación Argentina. (s. f.). Salvador María del Carril en el Epistolario Gutiérrez. https://bcn.gob.ar/algunas-paginas-en-las-colecciones-especiales/salvador-maria-del-carril-en-el-epistolario-gutierrez

Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. (s. f.). Patrimonio cultural en los cementerios y en los rituales de la muerte. Temas de Patrimonio cultural. https://www.buenosaires.gob.ar/areas/cultura/cpphc/archivos/libros/temas_13II.pdf

La Nación. (2024, 1 de noviembre). La primera banda que robaba cadáveres, un extraño Cristo anciano y un caudillo enterrado de pie. https://www.lanacion.com.ar/revista-lugares/la-banda-de-los-caballeros-de-la-noche-un-jesucristo-anciano-y-sangre-gaucha-nid01112024/