La Conferencia Mundial sobre la Mujer de 1995 en Beijing consolidó la igualdad de género como prioridad global. Tres décadas después, especialistas advierten que las brechas persisten y que los logros alcanzados enfrentan amenazas políticas, sociales y culturales en un contexto de polarización.

En 1995, la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing reunió a más de 30.000 participantes y delegaciones de 189 países. El resultado fue la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, un documento histórico que definió 12 áreas críticas para avanzar en la igualdad de género: desde la lucha contra la violencia hasta la participación política, pasando por la educación, la salud, la economía y los medios de comunicación. Por primera vez, se reconoció explícitamente que los derechos de las mujeres son derechos humanos, un principio que se convirtió en una referencia obligatoria para gobiernos, organismos internacionales y movimientos feministas.

En un acto conmemorativo celebrado en la Universidad de Cantabria, la socióloga Marina Subirats, quien encabezó la delegación española en 1995, recordó que “hemos avanzado muchísimo, aunque queda mucho por hacer”. Subirats advirtió que existen tendencias políticas que amenazan con revertir conquistas históricas, citando como ejemplo iniciativas en Estados Unidos que buscan restringir el derecho de voto de las mujeres. Para ella, el riesgo no es menor: “la democracia puede retroceder si se cuestionan derechos fundamentales ya conquistados”.

La investigadora Lorea Romero, de la Universidad de Deusto, coincidió en que las brechas de género siguen vigentes incluso en países considerados avanzados. “La violencia machista sigue siendo el día a día de muchísimas mujeres en todo el mundo y eso no ha cambiado”, señaló, rechazando la idea de que se haya ido “demasiado lejos” en la agenda feminista. Romero subrayó que la precariedad juvenil, la crisis de vivienda y la polarización política alimentan discursos de extrema derecha que buscan debilitar la igualdad.

El debate actual refleja una paradoja central: mientras la Plataforma de Beijing sigue siendo el marco más ambicioso para la igualdad, los avances no están garantizados. En América Latina, por ejemplo, se han aprobado leyes de paridad y normas contra la violencia de género, pero su implementación es desigual y las mujeres enfrentan obstáculos estructurales en el empleo, los cuidados y la participación política. En Europa, aunque se han consolidado políticas de igualdad, la violencia machista y la brecha salarial persisten. En África y Asia, las desigualdades se agravan por la falta de acceso a la educación, la salud y la conectividad digital.

Las expertas reunidas en Cantabria también destacaron la necesidad de replantear la educación masculina. Subirats sostuvo que el cambio social ha sido más profundo entre las mujeres que entre los hombres y que la transformación educativa es urgente para evitar retrocesos. “Los hombres deben incorporar valores de cuidado, empatía y colaboración”, afirmó, subrayando que la igualdad no puede ser una carga exclusiva de las mujeres.

El contexto global añade nuevas dimensiones al debate. La digitalización ha amplificado las brechas de género en el acceso a la tecnología y a la seguridad en línea, mientras que la crisis climática y las migraciones plantean desafíos inéditos para la participación de las mujeres. La Agenda 2030 de la ONU, con su Objetivo de Desarrollo Sostenible número 5 (igualdad de género), se articula con la Plataforma de Beijing, pero enfrenta obstáculos en la financiación y en la voluntad política de los Estados.

Treinta años después, Beijing sigue siendo un referente, pero también un recordatorio de que los compromisos requieren vigilancia constante. La Plataforma de Acción no fue un punto de llegada, sino un punto de partida. El desafío actual es adaptar sus principios a nuevas realidades sin perder de vista que la igualdad es una condición indispensable para la democracia y el desarrollo. Como advirtió Romero, “no podemos dar por sentado lo que hemos conseguido; la historia demuestra que los derechos pueden perderse”.

Referencias:

Infobae/EFE. (2026, mayo 21). 30 años desde la Conferencia de la Mujer de Pekín: persisten las brechas, con riesgo de retroceso. Infobae. Recuperado de https://www.infobae.com/espana/agencias/2026/05/21/30-anos-desde-la-conferencia-de-la-mujer-de-pekin-siguen-brechas-con-riesgo-de-retroceso/

Naciones Unidas. (1995). Declaración y Plataforma de Acción de Beijing. Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, Beijing, 4–15 de septiembre de 1995. Recuperado de https://www.un.org/womenwatch/daw/beijing/platform/

ONU Mujeres. (2024). Beijing+30: Balance y desafíos de la Plataforma de Acción. ONU Mujeres. Recuperado de https://www.unwomen.org