Un estudio de ONU Mujeres revela que la participación femenina disminuye a medida que crece el tamaño de las empresas. Las dificultades de financiación, la informalidad y las responsabilidades de cuidado condicionan la consolidación empresarial.
Las mujeres representan el 41 % de las personas microemprendedoras en Chile, pero su presencia disminuye considerablemente cuando se examina quién dirige las empresas de mayor tamaño. Apenas el 9 % de las grandes empresas tiene a una mujer como máxima autoridad, según una investigación publicada en 2026 por ONU Mujeres.
El informe Empresas lideradas por mujeres en Chile reúne estadísticas oficiales, investigaciones sobre emprendimiento y entrevistas con especialistas y empresarias para examinar qué ocurre entre la creación de un negocio y su consolidación. Su principal hallazgo es que la participación femenina en las primeras etapas no garantiza las mismas oportunidades de crecimiento.
Los datos de 2025 muestran que las mujeres representaban el 40,7 % de las personas microemprendedoras. En los emprendimientos nacientes, su participación alcanzaba el 53 %, pero descendía al 46 % entre quienes poseían negocios nuevos y al 38,5 % entre quienes dirigían negocios establecidos.
Las cifras proceden de mediciones distintas y describen etapas específicas de la actividad económica. En conjunto, permiten observar una pérdida de participación femenina a medida que avanzan las trayectorias empresariales.
La diferencia es más pronunciada entre las empresas formales. Según la Séptima Encuesta Longitudinal de Empresas, el 23,2 % tenía una mujer como máxima autoridad. La proporción alcanzaba el 28 % en las microempresas, el 21 % en las pequeñas, el 14 % en las medianas y apenas el 9 % en las grandes. Estos últimos resultados corresponden a datos de 2022 analizados en publicaciones posteriores.
El tamaño también influye en las posibilidades de generar empleo. En 2025, el 78,7 % de las mujeres microemprendedoras no tenía empleados, frente al 69,8 % de los hombres. La diferencia muestra que las dificultades no se limitan a iniciar una actividad económica, sino que incluyen mantener las operaciones y ampliar la capacidad productiva.
La informalidad representa otro obstáculo. El estudio señala que el 59 % de las mujeres microemprendedoras operaba de forma informal en 2025, frente al 51 % de los hombres. Esta situación puede restringir el acceso al crédito, a programas de apoyo y a oportunidades comerciales que exigen requisitos de formalización.
ONU Mujeres identifica barreras relacionadas con la financiación, el capital de trabajo, las capacidades empresariales y digitales, las redes de contacto y el acceso a los mercados. También examina los sesgos de género que pueden afectar la valoración de proyectos empresariales dirigidos por mujeres.
Las responsabilidades domésticas y de cuidado ocupan un lugar importante en el diagnóstico. Cuando estas tareas recaen de forma desproporcionada sobre las emprendedoras, disminuye el tiempo disponible para formarse, establecer contactos comerciales, desarrollar nuevos productos o ampliar sus operaciones.
La investigación incorpora nueve entrevistas con empresarias y personas expertas que permiten comprender estas dificultades a partir de experiencias concretas. Sus testimonios complementan las estadísticas, aunque no constituyen una muestra representativa del conjunto de empresas chilenas.
Entre las recomendaciones figuran mejorar el acceso al financiamiento productivo y al capital de trabajo, fortalecer las redes empresariales y facilitar la participación en las compras públicas, en las cadenas de valor privadas y en los mercados internacionales.
El documento advierte de que ofrecer formación, por sí sola, resulta insuficiente cuando las empresas continúan enfrentándose a restricciones financieras y comerciales. Por eso, propone coordinar los instrumentos de apoyo y considerar las necesidades que surgen en cada etapa del crecimiento.
La investigación aporta una distinción relevante para las políticas de autonomía económica: aumentar el número de mujeres que emprenden es un avance, pero también importa cuántas consiguen consolidar sus negocios, contratar personal y acceder a puestos de decisión en empresas de mayor tamaño.
Referencia
ONU Mujeres. (2026). Empresas lideradas por mujeres en Chile: Evidencia y recomendaciones de política para fortalecer capacidades, acceso a recursos y participación en mercados. https://chile.unwomen.org/sites/default/files/2026-09/policy_brief_vf_web.pdf








