Su trabajo acompaña el nacimiento, pero también preserva lenguas, conocimientos sobre el cuerpo, prácticas comunitarias y formas de comprender la relación entre salud, territorio y cultura. En 2026, Naciones Unidas dedica el Día Internacional de los Pueblos Indígenas a reconocer la labor que estos pueblos todavía realizan y que siguen enfrentando discriminación y un escaso reconocimiento institucional.
Cuando Martha Arotingo explica qué significa ser partera indígena, el parto ocupa solo una parte de su respuesta. Esta mujer kichwa de Ecuador, con más de veinte años de experiencia, habla también de lengua, memoria, territorio y de formas de cuidar la vida. Su oficio pertenece a un sistema de conocimientos que las comunidades han construido y transmitido durante generaciones.
La UNESCO recuperó su testimonio con motivo del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, que se conmemora cada 9 de agosto y este año lleva como lema «Honrar a las parteras indígenas: salvaguardar la vida y el bienestar». La elección busca reconocer una práctica que Naciones Unidas vincula con la salud, la identidad cultural, la transmisión intergeneracional del conocimiento y la autodeterminación de los pueblos indígenas.
Arotingo, vicepresidenta del Consejo Indígena de Salud Ancestral Hampik Warmikuna de Ecuador y fundadora de la asociación Partera di Anaku, cuestiona una manera frecuente de observar estos saberes desde fuera de las comunidades. En lugar de reducirlos a creencias o costumbres, propone reconocerlos como sistemas de conocimiento indígena y de salud ancestral, con métodos propios de producción, validación y transmisión.
La diferencia no es únicamente semántica. Presentar la partería como una práctica pintoresca asociada al pasado puede ocultar tanto el conocimiento acumulado por quienes la ejercen como las condiciones actuales en las que desarrollan su trabajo. La UNESCO advierte precisamente sobre la necesidad de reconocer su experiencia sin omitir las barreras estructurales que enfrentan las mujeres indígenas para acceder a servicios de salud materna.
Rachel Daiko conoce esa realidad desde hace más de medio siglo. Esta partera masái de Kenia asiste nacimientos desde 1972 y ha acompañado a varias generaciones de mujeres. Durante la pandemia atendió un parto con recursos escasos mientras los hospitales permanecían cerrados. En algunas de las comunidades donde trabaja, explica Dorcus Parit, de Hope Beyond Foundation, el hospital público más cercano puede estar a cientos de kilómetros.
La distancia permite comprender por qué las parteras ocupan un lugar que trasciende el momento del nacimiento. Son mujeres conocidas por las familias, hablan las lenguas de sus comunidades y conocen prácticas culturales que pueden resultar determinantes para establecer la confianza durante el embarazo, el parto y el periodo posterior.
La Organización Mundial de la Salud reconoce que la atención de partería abarca desde antes del embarazo hasta las primeras semanas de vida del recién nacido y señala que una atención cualificada puede mejorar la calidad de los servicios y contribuir a reducir de manera sostenida la mortalidad materna y neonatal. La propia OMS ha documentado, en comunidades indígenas de Colombia, cómo la incorporación de la lengua y de las prácticas culturales puede aumentar la confianza de las mujeres en los servicios sanitarios.
La cuestión adquiere una dimensión adicional entre los pueblos indígenas. Las Naciones Unidas señalan que la partería indígena integra dimensiones físicas, espirituales, culturales y comunitarias del bienestar y contribuye a mantener conocimientos que relacionan el territorio, la comunidad y las formas de vida. Al mismo tiempo, advierte que estas prácticas todavía enfrentan estigmatización, discriminación e incluso criminalización en algunos contextos.
Reconocer esos conocimientos tampoco significa sustituir los sistemas sanitarios ni justificar la ausencia de hospitales, de personal especializado o de atención de emergencia. El desafío consiste en garantizar servicios de salud accesibles y de calidad capaces de dialogar con los sistemas de conocimiento de las propias comunidades. La OMS promueve precisamente modelos de atención de partería integrados en los sistemas sanitarios y adaptables a distintos entornos, incluidos los servicios comunitarios.
La desigualdad sigue siendo considerable. Las Naciones Unidas advierten que las complicaciones y muertes relacionadas con la salud materna e infantil presentan una incidencia desproporcionada entre los pueblos indígenas. Por ello, António Guterres ha pedido mejorar la recopilación de datos, invertir en formación y atención prenatal y garantizar el derecho de las mujeres indígenas a decidir de manera informada sobre sus cuerpos y su atención sanitaria.
También existe una dimensión de género en el propio reconocimiento profesional. El Fondo de Población de las Naciones Unidas señala que la partería constituye una fuerza laboral mayoritariamente femenina y que la falta de inversión, junto con distintas formas de discriminación y desigualdad de género, continúa limitando la presencia de estas profesionales en puestos de liderazgo y de toma de decisiones en los sistemas sanitarios.
La propuesta de la UNESCO para los medios de comunicación parte justamente de ampliar la mirada. Las historias sobre estas mujeres no deberían limitarse al nacimiento ni presentarlas como heroínas aisladas. Su trabajo forma parte de estructuras comunitarias en las que convergen la salud, los derechos reproductivos, la cultura, el medioambiente, el territorio y la transmisión de conocimientos.
Cuando una partera enseña a otra mujer aquello que aprendió de generaciones anteriores, no solo transmite una técnica para asistir un nacimiento. Conserva palabras, prácticas, conocimientos sobre el cuerpo y formas de entender el cuidado que pertenecen a la memoria de su pueblo. Reconocerlas implica garantizar que esos saberes continúen vivos, sin que las mujeres tengan que elegir entre su cultura y el derecho a recibir una atención sanitaria segura y de calidad.
Referencias
Naciones Unidas. (2026). Día Internacional de los Pueblos Indígenas. https://www.un.org/es/node/80727
Naciones Unidas, Departamento de Asuntos Económicos y Sociales. (2026, julio). Honoring Indigenous midwives: Advancing rights, ensuring cultural continuity and promoting intergenerational well-being. https://desapublications.un.org/un-desa-voice/more-from-undesa/july-2026/honouring-indigenous-midwives-advancing-rights-ensuring
Organización de las Naciones Unidas: desapublications.un.org/…/honouring-indigenous-midwives-advancing-rights-ensuring para la Educación, la Ciencia y la Cultura. (2026, 7 de agosto). Más allá del parto: Cómo los medios de comunicación pueden contar las historias de las parteras indígenas. https://www.unesco.org/es/articles/mas-alla-del-parto-como-los-medios-de-comunicacion-pueden-contar-las-historias-de-las-parteras
Organización Mundial de la Salud. (2021, 27 de mayo). Maternal health for all: Indigenous communities in Colombia. https://www.who.int/news-room/feature-stories/detail/towards-access-to-maternal-health-services-for-all-in-colombia-indigenous-communities/
Organización Mundial de la Salud. (2025, 17 de junio). Implementation guidance on transitioning to midwifery models of care. https://www.who.int/publications/i/item/9789240110199
Fondo de Población de las Naciones Unidas. (2026, 5 de mayo). International Day of the Midwife. https://www.unfpa.org/events/international-day-midwife








