Millones de niñas y niños llegan hoy a las aulas en condiciones más igualitarias que las de las generaciones anteriores. Sin embargo, los estereotipos de género continúan influyendo en las carreras que eligen, las expectativas que enfrentan y las oportunidades que encuentran tanto dentro como fuera del sistema educativo.

En el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Educación No Sexista, una fecha que invita a reflexionar sobre el papel de la educación en la construcción de sociedades más igualitarias. Aunque América Latina ha registrado avances significativos en el acceso de niñas y niños a la escuela, diversos organismos internacionales advierten que las desigualdades de género persisten en las experiencias educativas y en las decisiones que marcan el futuro de millones de personas.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) sostiene que la igualdad educativa no depende únicamente de la matrícula escolar. Las normas sociales y los estereotipos continúan influyendo en las expectativas que familias, docentes y comunidades depositan en niñas y niños desde edades tempranas. Estas percepciones pueden afectar el rendimiento académico, la confianza personal y la elección de trayectorias profesionales.

Desde esta perspectiva, una educación no sexista busca garantizar que el desarrollo de cada estudiante no esté condicionado por prejuicios de género. El objetivo no consiste en eliminar las diferencias individuales, sino en asegurar que todas las personas puedan construir sus proyectos de vida sin restricciones derivadas de estereotipos culturales o de expectativas sociales predeterminadas.

La evidencia recopilada por la UNESCO, ONU Mujeres y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) muestra que las niñas continúan enfrentando obstáculos específicos en áreas vinculadas a la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas. Aunque sus resultados académicos suelen ser comparables o superiores a los de sus compañeros en numerosos contextos, su presencia sigue siendo menor en carreras científicas y tecnológicas, sectores que concentran una parte importante de los empleos mejor remunerados y de mayor crecimiento en la economía contemporánea.

Las desigualdades también se manifiestan fuera de las aulas. La CEPAL ha documentado que las adolescentes asumen una proporción mayor de tareas domésticas y de cuidado en los hogares, lo que puede afectar su tiempo disponible para el estudio, la recreación y el desarrollo personal. A ello se suman factores como el embarazo adolescente y diversas formas de violencia de género que continúan limitando las oportunidades educativas de muchas jóvenes en la región.

Los niños tampoco permanecen ajenos a los efectos de los estereotipos. Diversas investigaciones señalan que las normas tradicionales de masculinidad pueden influir en el abandono escolar, la resistencia a buscar apoyo emocional o la adopción de conductas de riesgo. La presión para ajustarse a modelos rígidos de comportamiento afecta su bienestar y restringe las formas en que construyen relaciones, expresan emociones y participan en espacios educativos.

Las discusiones sobre educación no sexista han incorporado cada vez más esta mirada amplia. En lugar de plantear la igualdad como una competencia entre niñas y niños, los organismos internacionales promueven enfoques que permitan cuestionar las normas que limitan el desarrollo de ambos grupos. La meta consiste en crear entornos educativos en los que el talento, los intereses y las capacidades individuales tengan mayor peso que las expectativas asociadas al género.

En América Latina persisten desafíos importantes para alcanzar ese objetivo. La formación docente en igualdad de género, la revisión de materiales educativos, la prevención de la violencia en los centros de enseñanza y la promoción de oportunidades equitativas continúan entre las recomendaciones formuladas por organismos especializados.

La conmemoración del Día Internacional de la Educación No Sexista ha cobrado relevancia en distintos países de la región, entre ellos Argentina, donde organizaciones educativas y sociales aprovechan la fecha para promover debates sobre igualdad, inclusión y derechos. Estas iniciativas forman parte de una conversación más amplia que abarca toda América Latina y busca fortalecer sistemas educativos capaces de ofrecer las mismas oportunidades a todas las personas, independientemente de su género.

La educación ha sido una de las herramientas más importantes para reducir las desigualdades a lo largo de la historia. El desafío actual consiste en garantizar que las escuelas no reproduzcan los prejuicios presentes en la sociedad, sino que contribuyan a formar generaciones con mayor libertad para decidir quiénes quieren ser y qué caminos desean seguir.

Referencias

ANDigital. (2026, 19 de junio). Día Internacional de la Educación No Sexista. https://andigital.com.ar/nota/141614/dia-internacional-de-la-educacion-no-sexista-el-resultado-es-proporcional-al-esfuerzo/

Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). (2024). La sociedad del cuidado: horizonte para una recuperación sostenible con igualdad de género. CEPAL.

ONU Mujeres. (2024). La igualdad de género y la educación. https://www.unwomen.org

UNESCO. (2024). Global Education Monitoring Report. UNESCO. https://www.unesco.org

UNICEF. (2024). Gender equality and education. UNICEF. https://www.unicef.org