Las recientes declaraciones de la ministra española de Igualdad, Ana Redondo, reabrieron el debate sobre cómo mujeres y hombres han afrontado las transformaciones impulsadas por la igualdad de género. Especialistas coinciden en que los avances alcanzados en las últimas décadas también requieren cambios culturales en las masculinidades, la corresponsabilidad y la distribución de los cuidados.
El proceso de ampliación de los derechos de las mujeres en las últimas décadas ha transformado profundamente las relaciones sociales, familiares y laborales. Sin embargo, ese mismo proceso también ha abierto una discusión cada vez más presente en distintos países: ¿cómo están cambiando las masculinidades en una sociedad que redefine los roles tradicionales de género?
El debate volvió a cobrar relevancia en España tras unas declaraciones de la ministra de Igualdad, Ana Redondo, quien sostuvo que los avances alcanzados por las mujeres en las últimas décadas no siempre han estado acompañados de transformaciones equivalentes en algunos modelos tradicionales de masculinidad. Sus afirmaciones generaron reacciones políticas y mediáticas, pero también reactivaron una conversación que desde hace varios años ocupa a investigadores, organismos internacionales y especialistas en igualdad de género.
Más allá de la controversia política, diversos estudios coinciden en que las mujeres han incrementado de manera sostenida su participación en la educación superior, el mercado laboral, la representación política y los espacios de toma de decisiones. Paralelamente, numerosos hombres continúan enfrentando expectativas culturales asociadas al rol de proveedor exclusivo, la dificultad para expresar emociones, la resistencia a solicitar ayuda y una menor participación en las tareas domésticas y de cuidado.
La Organización de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres (ONU Mujeres) sostiene que alcanzar una igualdad sustantiva requiere la participación activa de hombres y niños como aliados en la transformación de las normas sociales que limitan las oportunidades de ambos sexos. En esa misma línea, organismos internacionales han señalado que la corresponsabilidad en los cuidados constituye uno de los principales desafíos para reducir las brechas de género y favorecer relaciones más equitativas.
La evidencia también muestra que los cambios culturales avanzan a ritmos distintos. Mientras la participación femenina en la educación y el empleo ha experimentado un crecimiento sostenido en numerosos países, la redistribución del trabajo doméstico y de cuidados continúa siendo desigual. Datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) indican que las mujeres siguen dedicando significativamente más tiempo que los hombres al trabajo de cuidados no remunerado, lo que limita sus oportunidades laborales y económicas.
Este proceso también ha impulsado la investigación sobre las masculinidades contemporáneas. El sociólogo Michael Kimmel, uno de los principales especialistas en este campo, sostiene que la igualdad no implica una pérdida de derechos para los hombres, sino la construcción de relaciones más democráticas y libres de estereotipos para todas las personas. De forma similar, la socióloga australiana Raewyn Connell ha señalado que las masculinidades no constituyen una realidad única, sino que evolucionan con los cambios sociales, económicos y culturales.
En los últimos años, distintos programas educativos y comunitarios han promovido modelos de masculinidad que incorporan la corresponsabilidad familiar, la resolución pacífica de conflictos, la expresión emocional y el cuidado compartido. Estas iniciativas parten de la premisa de que la igualdad no solo transforma la vida de las mujeres, sino también la forma en que los hombres construyen su identidad, ejercen la paternidad y participan en la vida familiar y comunitaria.
Especialistas advierten, no obstante, que estos procesos suelen generar tensiones. Algunos sectores perciben los cambios como una amenaza a los modelos tradicionales de organización social, mientras que otros consideran que representan una oportunidad para construir relaciones más igualitarias y reducir problemáticas como la violencia de género, la sobrecarga de cuidados y los estereotipos que afectan tanto a mujeres como a hombres.
En ese contexto, el debate abierto en España trasciende las declaraciones de una figura política. Refleja una discusión presente en numerosas sociedades sobre cómo acompañar las transformaciones impulsadas por la igualdad de género sin convertirlas en una confrontación entre mujeres y hombres. Para numerosos especialistas, el desafío consiste en comprender que la igualdad no busca sustituir un modelo de poder por otro, sino ampliar las oportunidades, las libertades y las responsabilidades compartidas por todas las personas.
Referencias:
Connell, R. W. (2005). Masculinities (2.ª ed.). University of California Press.
Kimmel, M. S. (2017). Angry white men: American masculinity at the end of an era (Rev. ed.). Bold Type Books.
Organización Internacional del Trabajo. (2018). El trabajo de cuidados y los trabajadores del cuidado para un futuro con trabajo decente. OIT. https://www.ilo.org/global/publications/books/WCMS_633168/lang–es/index.htm
ONU Mujeres. (2023). El progreso en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: Panorama de género 2023. https://www.unwomen.org/es
MenEngage Alliance. (2021). Accountability for gender equality: Critical perspectives on men, masculinities and social change. https://menengage.org/
Libertad Digital. Antonio J. Moleón. (2026, 2 de julio). La ministra de Igualdad reivindica las cavernas como modelo feminista: «El poder se repartía de forma paritaria». https://www.libertaddigital.com/espana/2026-07-02/la-ministra-de-igualdad-reivindica-las-cavernas-como-modelo-feminista-el-poder-se-repartia-de-forma-paritaria-7430096/








