Un informe internacional sobre el coleccionismo de arte revela que las mujeres están ganando protagonismo en un ámbito históricamente dominado por hombres. Su creciente participación no solo modifica las dinámicas de compra, sino también la visibilidad de artistas mujeres, el apoyo a nuevas creadoras y las formas en que se construye el patrimonio cultural contemporáneo.

Durante siglos, la historia del arte estuvo marcada por una paradoja. Aunque numerosas mujeres produjeron obras de gran valor artístico, las decisiones sobre qué artistas serían reconocidos, exhibidos o incorporados a las grandes colecciones estuvieron concentradas en manos masculinas. Museos, galerías, marchantes y coleccionistas participaron en la construcción de un canon artístico que dejó fuera a muchas creadoras o redujo su presencia a espacios secundarios.

Ese escenario muestra señales de cambio, según el informe The Art Basel and UBS Survey of Global Collecting 2025, que identifica una mayor influencia de las mujeres en el coleccionismo internacional y destaca que sus decisiones contribuyen a diversificar los circuitos tradicionales del mercado artístico.

El estudio, elaborado por la economista cultural Clare McAndrew y basado en encuestas a 3.100 coleccionistas de alto patrimonio en diez mercados internacionales, señala que las mujeres no solo mantienen una participación activa en el sector, sino que también muestran una mayor disposición a adquirir obras de artistas emergentes y a explorar formatos menos tradicionales.

Uno de los hallazgos más significativos es la relación entre el crecimiento de las coleccionistas y la visibilidad de las mujeres creadoras. Según el informe, las colecciones lideradas por mujeres incorporan una proporción más alta de obras de artistas femeninas, una tendencia que también se observa entre coleccionistas jóvenes de las generaciones millennial y Z.

La transformación tiene implicaciones que van más allá de las cifras de venta, pues cuando una obra es adquirida por una colección privada o institucional, aumenta sus posibilidades de circulación, conservación y exhibición. En otras palabras, las decisiones de compra también influyen en quiénes ocupan espacio en la memoria cultural de una época.

El informe destaca, además, que las mujeres muestran una mayor apertura hacia artistas menos consolidadas, lo que cuestiona viejos estereotipos sobre la relación entre el género y el riesgo financiero. En varios mercados analizados, las coleccionistas demostraron interés por propuestas innovadoras y por creadoras que aún no forman parte de los circuitos más establecidos.

El cambio coincide con una transformación generacional más amplia. Millennials y miembros de la generación Z participan cada vez más activamente en el coleccionismo y exploran categorías que tradicionalmente han recibido menos atención en el mercado del arte. Junto con la pintura, incorporan fotografía, obras sobre papel, arte digital, diseño, joyería y otros formatos vinculados a nuevas formas de producción cultural.

Las plataformas digitales también han ampliado las posibilidades de acceso, pues, de acuerdo con el informe, se señala un crecimiento sostenido de las compras realizadas a través de redes sociales y de canales en línea, así como un aumento de las adquisiciones directas a artistas. Estas herramientas han reducido algunas barreras tradicionales de entrada y han permitido una mayor diversidad de contactos entre creadores y compradores.

Otro aspecto relevante es la importancia que las nuevas generaciones atribuyen al legado cultural. Casi nueve de cada diez jóvenes coleccionistas que heredaron obras decidieron conservarlas, mientras que una parte significativa manifestó su intención de donar piezas a instituciones culturales en el futuro. La tendencia sugiere una visión del coleccionismo vinculada no solo a la propiedad, sino también a la preservación y la circulación del patrimonio artístico.

Aunque las grandes capitales culturales continúan concentrando buena parte de las transacciones internacionales, el informe identifica una creciente diversidad geográfica. Brasil aparece como uno de los mercados más dinámicos, con altos niveles de participación en ferias de arte y una fuerte intención de compra entre los coleccionistas de alto patrimonio.

El auge de las coleccionistas femeninas no implica únicamente una redistribución de recursos en el mercado. También refleja cambios más amplios en la forma en que se define el valor cultural. A medida que más mujeres participan en las decisiones sobre qué obras adquirir, conservar y promover, aumenta la posibilidad de incorporar nuevas miradas, experiencias y voces a la historia del arte contemporáneo.

Referencia

McAndrew, C. (2025). The Art Basel and UBS Survey of Global Collecting 2025. Art Basel & UBS.

Funds Society. (2026, 19 de junio). El auge de las coleccionistas femeninas y de la Generación Z revoluciona el mercado del arte. Funds Society. https://www.fundssociety.com/es/noticias/alternativos/el-auge-de-las-coleccionistas-femeninas-y-la-generacion-z-revoluciona-el-mercado-del-arte/