Diversos análisis y reportes internacionales advierten que las políticas públicas impulsadas en China para frenar el envejecimiento poblacional y estimular la natalidad mantienen un marcado desequilibrio de género. La presión social, económica y política sigue recayendo mayoritariamente sobre las mujeres, especialmente en materia de anticoncepción, maternidad y cuidados.
Según el reportaje de BBC Mundo, las autoridades chinas han comenzado a revisar e incluso restringir algunos accesos vinculados a métodos anticonceptivos y a procedimientos de reproducción asistida. Esto ocurre en un contexto en el que el gobierno considera la baja natalidad una amenaza estructural para el futuro económico y social del país. El enfoque ha generado preocupación entre especialistas y organizaciones de derechos humanos por el riesgo de volver a trasladar la responsabilidad demográfica a las mujeres, en lugar de abordar las causas estructurales que explican por qué millones de personas deciden no tener hijos.
Datos oficiales citados por el diario El País indican que la población china cayó por cuarto año consecutivo en 2025. El país registró apenas 7,92 millones de nacimientos frente a 11,31 millones de defunciones, mientras la tasa de natalidad descendió a 5,63 nacimientos por cada mil habitantes, la más baja desde 1949.
El envejecimiento acelerado ya está impactando en la economía, el sistema de pensiones y la fuerza laboral. Cerca del 23% de la población china supera los 60 años y las proyecciones internacionales estiman que para finales de siglo la población podría reducirse drásticamente.
Sin embargo, especialistas han advertido que el problema no puede analizarse únicamente desde una perspectiva numérica o económica. Durante décadas, las políticas de control poblacional en China estuvieron profundamente intervenidas por el Estado. La política del hijo único, implementada desde 1979, promovió un fuerte control reproductivo y consolidó una de las tasas de uso de anticonceptivos más altas del mundo entre las mujeres casadas.
Hoy, el escenario parece invertirse: después de décadas limitando los nacimientos, el gobierno intenta incentivarlos. Pero el peso social continúa recayendo sobre las mujeres. Expertas en género y demografía han señalado que muchas mujeres jóvenes rechazan la maternidad no solo por razones económicas. También lo hacen por las desigualdades persistentes en el trabajo doméstico, la discriminación laboral, los altos costos de la crianza, la precarización urbana y las expectativas tradicionales sobre el rol femenino.
El panorama también evidencia una contradicción histórica. China enfrenta simultáneamente una caída de la natalidad y un desequilibrio de género derivado de décadas de preferencia cultural por los hijos varones. Investigaciones citadas en análisis demográficos muestran que el país llegó a registrar hasta 118 nacimientos masculinos por cada 100 femeninos en algunos períodos, muy por encima del promedio mundial.
Ese desequilibrio no solo afectó a millones de niñas y mujeres invisibilizadas o históricamente excluidas, sino que ahora también repercute en la propia estructura demográfica del país. Menos mujeres en edad reproductiva implican menos nacimientos futuros y un envejecimiento aún más acelerado de la población.
El debate que emerge en China también resuena a nivel internacional. Países como Japón, Corea del Sur e incluso varias naciones europeas enfrentan crisis similares de envejecimiento y descenso de la natalidad. En muchos casos, las respuestas estatales han privilegiado incentivos económicos o discursos natalistas, pero organizaciones feministas y académicas insisten en que no puede existir una solución demográfica sostenible mientras persistan las desigualdades de género estructurales.
La discusión, en el fondo, trasciende las cifras poblacionales. Lo que está en juego es quién carga socialmente con la responsabilidad de sostener el futuro demográfico de un país y hasta dónde los Estados pueden intervenir en la autonomía reproductiva de las mujeres en nombre de la estabilidad económica o nacional.
Referencias
BBC News Mundo. (2026, mayo 7). China enfrenta una crisis demográfica mientras aumentan las presiones sobre la natalidad y el acceso a los anticonceptivos. BBC Mundo. https://www.bbc.com/mundo/articles/cy9gnwnn2d4o
García, B. (2026, enero 19). La población de China cae por cuarto año consecutivo y registra la tasa de natalidad más baja de su historia. El País. https://elpais.com/sociedad/2026-01-19/la-poblacion-de-china-cae-por-cuarto-ano-consecutivo-y-registra-la-tasa-de-natalidad-mas-baja-de-su-historia.html








